Ayer por la mañana, en el espacio de conferencias de la librería y editorial Contexto, en el marco del Día del Escritor se realizó la entrega de premios a los ganadores del concurso Crónicas de la pandemia, organizado por el Instituto de Cultura del Chaco a través de su Departamento de Letras, en coordinación con la mencionada editorial y la revista Fabularia de Villa Ángela.

Del acto de entrega participaron Mariela Quirós, presidenta de la cartera de Cultura provincial; Alfredo Germignani, vicepresidente de dicho organismo, y Rubén Duk, director del sello editorial encargado de imprimir el libro. Los tres primeros premios junto con las menciones especiales se publicarán en la antología digital que estará disponible en la Biblioteca Virtual del ICCH. La misma tendrá su versión en papel; y asimismo, los textos aparecerán en la revista Fabularia.

El jurado debió decidir entre 127 trabajos presentados desde distintas ciudades chaqueñas. No fue una tarea fácil, aclararon, ya que la calidad del material fue notable. Los encargados de elegir ganadores fueron el escritor y docente, Francisco Romero; la docente y directora del departamento de Letras, Claudia Goy; y la escritora y directora de la revista Fabularia, Carla López.

De este modo, Marcelo Sibilla obtuvo el primer premio de $6000; el segundo premio, de $4000, se lo llevó Ernesto Gallo (quien no pudo estar presente pues se encuentra cumpliendo con el aislamiento social obligatorio en otra provincia); y Laura Aguirre obtuvo el tercer premio que consiste en $3000. Obtuvieron menciones Darío Ruido, María Elena Romero, Fabián Mancilla, Sandra Aguirre, Pamela Fierro y María Teresa Deschutter.

“El concurso de crónicas es un apuesta del Instituto en cuanto a la democratización de la cultura y la distribución de los bienes materiales e inmateriales. No sólo representa un incentivo para los hacedores culturales, sino que propone un espacio de conocimiento y hace visible la calidad artística que maneja nuestra provincia.

Para esto, vale sólo mirar los nombres de los ganadores y ganadoras como también las menciones, quiénes son y dónde provienen, para dar cuenta del acervo diverso que tenemos como chaqueños”, expresó Mariela Quirós.

Este concurso fue también una propuesta de la prolífica agenda Desde Casa que reúne las propuestas del Instituto de Cultura para desarrollar y disfrutar contenidos en el marco de la Cultura del Cuidado y las políticas públicas de promoción de la lectura y escritura; también forma parte del programa Trama Creativa, que promueve la cultura digital, y Territorio Cultural, que efectiviza el cumplimiento de los derechos culturales de las y los chaqueños.

Ganadores

Vale destacar la juventud de los ganadores: ninguno supera los 40 años. Por su parte Marcelo Sibilla, que no esperaba ganar el primer premio, comentó: “A pesar de que fue la primera vez que participé de un concurso, sorpresivamente, me gustó el texto cómo quedó. Pero nunca pensé en el primer puesto. Fue una gran sorpresa”.

Sibilla nació el 2 de enero de 1984 en Barranqueras. Se recibió de Técnico en Periodismo en la Universidad Nacional del Nordeste. Colaboró con algunas revistas literarias locales. Publicó la novela “El Pombero y el Quijote”.

Al referirse a sí mismo, expresó sentirse un poeta frustrado “porque a la mayoría de los poemas los termino transformando en prosa”. Esa cualidad poética de su prosa despierta aún más el interés sobre su texto, que podrá leerse (junto con los otros) en la versión digital gratuita.

La crónica es un género híbrido que permite a quienes lo practican usar herramientas de la ficción para trabajar sobre historias reales. Con el tiempo fue ganando terreno y hoy está consolidado a nivel mundial, con cientos de talleres que lo profesan (a cargo de escritores y escritores de renombre), como también de editoriales que organizan concursos para homenajear a la crónica. Entre los más famosos que practicaron (y aún practican) el género se encuentran Leila Guerriero, Josefina Licitra, María Moreno, Hebe Uhart, Truman Capote, John Lee Anderson, Rodolfo Walsh, Hunter Thompson, Tom Wolfe, Gabriela Wiener, Gabriel García Máquez, Ryszard Kapuściński, y Alberto Salcedo Ramos, entre otros.

“La crónica siempre ocupó un lugar marginal en el canon de la literatura. Pero, por su modo de circulación tan particular a través de los medios periodísticos, es un género muy popular. Tiene un público amplio, muchas lectoras y lectores. Además la crónica puede ser leída por todes porque su escritura es muy generosa, transparente. Se escribe desde la experiencia sobre causas o temas que nos importan como comunidad, pero siempre desde una perspectiva muy personal”, agregó la profesora Laura Aguirre, ganadora del tercer premio.

“Fue una sorpresa. No me esperaba ganar. En Resistencia hay muches escritores que vienen escribiendo crónica. Ya sabía del concurso desde antes, pero escribí Aire impulsivamente unos días antes del cierre del plazo. Es un texto que necesita madurar mucho aún y por eso pensaba no enviarlo. Renata, mi hija, que está muy involucrada en el texto, me insistió para que lo mandara. Todos los días me preguntaba: ¿Mandaste?”, contó Aguirre.

Ella nació en Resistencia. Se recibió de profesora y licenciada en Letras en la UNNE. Trabaja como becaria de investigación de UNNE-CONICET, en el Instituto de Investigaciones Geohistóricas. Está escribiendo una tesis sobre la literatura que se produce en Resistencia. También dicta clases – ahora virtuales – en la cátedra de Literatura Argentina II en la UNaF, Formosa, y es Secretaria Técnica en el Instituto de Letras de la UNNE.

Ernesto Gallo nació en Presidencia de la Plaza, el 5 de febrero de 1997. Cuando tenía seis años la familia se trasladó a Resistencia, donde hizo la escuela primaria y secundaria. En 2014 asistió al Taller de Miércoles, dictado por los escritores Mariano Quirós y Pablo Black. En 2015 arrancó a estudiar psicología en Rosario, carrera que cursa en la actualidad. Algunos cuentos suyos fueron mencionados en concursos literarios de Chaco, Santa Fe y Mendoza.

“La literatura que me interesa es la que llama a salir del centro y contar una buena historia en la que irrumpa algo más allá del puro narcisismo de quien escribe. Creo que la crónica supo hacerse lugar dentro de los géneros más consumidos, adquirir cierta legitimación”, dijo Gallo. Y aclaró: “El aislamiento sirvió como material de escritura, pero no la motivó.

Cuando me enteré del concurso de crónicas no tenía la más mínima idea de lo que iba a escribir. Entonces busqué en la biblioteca para leer algo del género y encontré Los culpables del escritor mexicano Juan Villoro. No es exactamente un libro de crónicas, más bien son cuentos que coquetean con crónicas ―como dice en la contratapa―, y fueron esos relatos los que me motivaron a escribir”.

Respecto a la génesis del texto que presentó al concurso, Aguirre explicó: “Parte de este texto se fue tramando en mi Facebook con algunos posteos que me servían para descargar distintas cuestiones personales, a modo de juego. El aislamiento intensificó esa necesidad de canalizar la angustia, aunque sea un poco, escribiendo. Mi hija también venía escribiendo dos o tres renglones diarios por un ejercicio escolar. Está en segundo grado y me maravilla ver cómo usa las palabras por primera vez y como las combina para contar sus minihistorias”.

“Cuando participo de concursos, intento no esperar nada nunca. Prefiero olvidarme hasta ver los resultados. Claro que a veces la ansiedad gana y te ponés a maquinar sin sentido. Me sorprendió enterarme. Sabía que el diez de junio se conocía el fallo del jurado y ese día ―el miércoles pasado― me agarró mucha inquietud. Y al final, cuando me avisaron, la intranquilidad se transformó en ridículo estupor que todavía persiste”, finalizó Gallo.

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