Su nombre real es Luis Raúl Menocchio, pero la historia criminal de la región lo recordará para siempre bajo un apodo que evoca repulsión: "El Gusano". Nacido en una cuna de oro en Posadas, Misiones, el 30 de diciembre de 1959, Menocchio pasó de ser un joven heredero de la alta sociedad a convertirse en uno de los estafadores y asesinos seriales más fríos y calculadores de la historia policial moderna de Argentina y Paraguay.
Su modus operandi combinaba un encanto manipulador, el uso de identidades falsas (como "Hugo Jara") y recurrentes cirugías estéticas para evadir a la justicia tras cometer brutales crímenes motivados por la ambición económica.
El sangriento vínculo con Chaco: La masacre de Castelli
Aunque "El Gusano" ya arrastraba un oscuro tendal de sospechas y muertes en Paraguay y un juicio por el asesinato del cineasta Claudio Nozzi en Corrientes, su lazo definitivo y más macabro con la provincia del Chaco se selló el 13 de julio de 2011.
Aquel día, la tranquilidad de la localidad chaqueña de Juan José Castelli se hizo trizas. Menocchio, liderando una banda de cómplices, ideó una maniobra para apoderarse de la gigantesca fortuna de Manuel Roseo (75 años), un estanciero dueño de unas 250.000 hectáreas de tierra conocidas como "La Fidelidad".
Cuando Roseo descubrió el intento de estafa con títulos falsificados, Menocchio no dudó. El terrateniente y su cuñada, Nelli Bartolomé (73 años), fueron salvajemente torturados y asesinados por asfixia en su propia vivienda. La saña del crimen conmocionó al Chaco, pero esta vez, el rastro de pruebas que dejó "El Gusano" fue monumental, quebrando para siempre su impunidad.
Situación actual: Doble perpetua y el destino final en el sur
Tras el horror de Castelli, la justicia chaqueña avanzó con firmeza. En 2013, la Cámara del Crimen de Sáenz Peña condenó a Luis Raúl Menocchio a la pena de prisión perpetua por el doble homicidio de Roseo y Bartolomé, una sentencia que se sumó a sus otras cuentas pendientes con la ley penal argentina.
En la actualidad, la situación del célebre criminal está lejos del Chaco y de los lujos de su juventud:
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Alojamiento de máxima seguridad: Inicialmente estuvo detenido en Presidencia Roque Sáenz Peña, pero tras detectarse alarmantes rumores y planes de un inminente intento de fuga, las autoridades ordenaron su traslado.
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Destino final: "El Gusano" purga su condena en la Unidad Penitenciaria N.º 6 de Rawson, Chubut, considerada una de las prisiones más seguras y aisladas del país.
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Sin deudas en Paraguay: Debido a su doble condena a perpetuidad en territorio argentino, la justicia paraguaya —que mantiene un pedido de extradición por el doble crimen de un comerciante y su empleada en 2004— asume que el frío asesino morirá tras las rejas del penal patagónico sin poder ser juzgado en el país vecino.
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La trayectoria criminal de Luis Raúl Menocchio se sostiene sobre un patrón aterrador: ganarse la confianza de personas con un alto poder adquisitivo, mimetizarse en su entorno, asesinarlas para quedarse con sus bienes y luego hacer desaparecer los cuerpos para ganar tiempo.
Tanto el caso del cineasta Claudio Nozzi en Corrientes como el doble crimen en Paraguay funcionaron como el siniestro prólogo de lo que años más tarde ocurriría en el Chaco con Manuel Roseo.
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1. El caso de Claudio Nozzi en Corrientes (2005)
Claudio Nozzi era un productor televisivo y cinematográfico de Buenos Aires que ostentaba una posición económica muy acomodada. A principios de marzo de 2005, llegó a la zona de Itatí, Corrientes, a bordo de su ostentoso yate "Trasulag", valuado en una fortuna. Viajaba acompañado por un hombre que se hacía llamar Hugo Jara (quien en realidad era Luis Raúl Menocchio con una identidad falsa y el rostro modificado por cirugías estéticas).
El crimen y el hallazgo
A los pocos días de su arribo, Nozzi desapareció. El 10 de marzo de 2005, el cuerpo del cineasta fue hallado flotando en las aguas del río Paraná, cerca de la costa correntina. El cadáver estaba atado a un ancla, encadenado, baleado en el pecho y en avanzado estado de descomposición. Para retrasar la identificación, le habían quitado la ropa.
La captura de "Hugo Jara"
Cuando la Prefectura Naval y la policía correntina interceptaron el lujoso yate, encontraron a Menocchio a bordo de la embarcación del muerto, utilizando los teléfonos de la víctima y manejando sus cuentas bancarias a través de poderes falsificados. Al ser detenido, insistió en que él era "Hugo Jara". Sin embargo, las pericias dactilares desnudaron la mentira: el hombre del yate era el prófugo más buscado de Paraguay, Luis Raúl "El Gusano" Menocchio.
A pesar de la contundencia de las sospechas, el proceso judicial en Corrientes fue una maraña de tecnicismos legales. Menocchio pasó años con prisión preventiva sin sentencia firme y, debido al vencimiento de los plazos legales, logró la libertad bajo fianza en 2009. Estando libre por el caso Nozzi, fue cuando viajó al Chaco para perpetrar la masacre de Castelli en 2011. Finalmente, en 2012, la justicia correntina lo condenó a prisión perpetua por este hecho, mientras ya estaba detenido por el caso Roseo.
2. El doble crimen de Paraguay (2004)
Antes de instalarse en Corrientes con nombre falso, Menocchio se había convertido en un próspero empresario en Asunción, Paraguay. Allí regenteaba boliches y discotecas, pero sus finanzas escondían estafas reiteradas.
Las víctimas: Maciel y Centurión
En agosto de 2004, la situación financiera de Menocchio con uno de sus socios, el propietario de locales nocturnos Eduardo Maciel, se volvió insostenible debido a fuertes deudas. Maciel y su joven empleada, Graciela Centurión, fueron citados por "El Gusano" para una supuesta reunión de negocios en un departamento. Nunca más se los vio con vida.
Ocultamiento macabro
Días después, los cuerpos de Maciel y Centurión fueron encontrados en el interior de dos tambores de plástico de 200 litros, rellenados con cemento y cal, que habían sido abandonados en un terreno baldío de la localidad de Fernando de la Mora, en las afueras de Asunción. Ambas víctimas presentaban impactos de bala y signos de asfixia.
Antes de que la policía paraguaya pudiera cercarlo, Menocchio desplegó su habitual red de contactos, falsificó documentación y cruzó la frontera hacia la Argentina, donde se realizó nuevas intervenciones estéticas en el rostro y adoptó el alias de "Hugo Jara" para acercarse a su siguiente objetivo: Claudio Nozzi. Por este doble asesinato, la justicia de Paraguay mantiene una orden de captura internacional y pedido de extradición que quedó congelado ante la reclusión perpetua de Menocchio en el sur argentino.



1. El caso de Claudio Nozzi en Corrientes (2005)