Elecciones “Mode on”

El Gobierno se prepara para su primer test electoral en una carrera que tendrá varias pruebas o hitos en el medio. Es que, además de la renovación de asientos en el Congreso de la Nación, 9 provincias someten a votación una parte de sus bancas legislativas.

5 de mayo 2025

La mayor carga política vendrá en octubre, pero cada una de las instancias subnacionales tendrá, al menos potencialmente, una tendencia a la nacionalización de su resultado. La particularidad de cada elección provincial obliga a ser cautos con estas interpretaciones, tanto en elecciones como la ya consumada en Santa Fe, en la que el oficialismo tuvo una performance de mediocre para abajo, como en otras donde seguramente vaya a picar en punta.

Sin dudas, la disputa electoral de mayor voltaje será la de la Provincia de Buenos Aires, a concretarse el 7 se septiembre próximo. En este territorio se juegan todos los partidos:

  1. LLA con o sin el PRO: Milei se acerca a un repetido dilema de primeros mandatarios que llegan al poder con una “alianza territorial” que les otorga representatividad y, especialmente, control en las elecciones. ¿Buscará tomar la delantera y jugar solo? ¿O repetirá su alianza con Macri?
  2. Peronismo dividido: Kicillof llega con una enemistad creciente con Cristina, y sobre todo con La Cámpora. No parece haber una discusión programática que los esté separando, sino la disputa por quien conducirá el espacio. El Peronismo unido tiene un piso elevado, pero este “tire y afloje” podría costarle muy caro tanto en las elecciones provinciales como en las nacionales.
  3. LLA vs Peronismo: independientemente de las internas de cada espacio, se medirá cómo llegará cada uno en términos de votos. Al final del día, es lo único que cuenta.

Comentario aparte. Sin ánimos de ofender a algún lector partidario, nótese que, al menos a nuestro juicio, el radicalismo no entra dentro de ninguno de los eventos trascendentes de este proceso electoral. El partido centenario se quedó sin luz.

Volviendo al análisis, cada una de las instancias provinciales servirá de termómetro. Ahora bien, ¿Qué podemos adelantar?

Las encuestas empiezan a circular, pero, como todos sabemos, su sesgo suele inclinarse para el lado de quien las financia. Además, la lejanía de las nacionales todavía genera una gran cantidad de indecisos. En lugar de ir por el camino de las encuestas, preferimos analizar qué está pasando con la confianza en el oficialismo y cómo evalúan su bienestar los consumidores.

La Universidad Torcuato Di Tella hace un gran aporte hace décadas en ese sentido. Como puede verse en el gráfico de la semana, la confianza en el gobierno se ubica hoy en un nivel mayor al comparable de Néstor Kirchner, Cristina (I y II) y, por supuesto al de Alberto Fernández. Sólo queda a la izquierda (menor confianza luego de 17 meses transcurridos de gestión) de Macri.

Por el lado de la confianza de los consumidores, la película es algo más favorable: en esta gestión aumentó, mientras que en todas las anteriores mostró un descenso al año y medio. En parte tiene que ver con el punto de partida (Milei arranca con la confianza de los consumidores más baja de todas las presidencias), pero hay datos objetivos para sostener esto. Asumir con un 12% de inflación mensual y estar discutiendo si el mes que viene va a ser 2,5% o 3% es un logro cantado.

La obsesión del Ejecutivo es seguir bajando la inflación. La salida del cepo fue bastante menos dolorosa de lo esperado y la disminución del precio de la nafta (-4%) podría consolidar un dato optimista para mayo. Como en toda elección, es la economía.

La gestión de un nuevo régimen cambiario

En el mercado local fue una semana corta y bastante tranquila bajo sus propios parámetros. El tipo de cambio oficial estuvo estable, cayendo sólo $2 respecto del viernes ($1172 vs $1174). Por su parte, el CCL cayó $4.

A pesar de que existe una clara sensación de que queda pendiente un volumen importante de liquidación del agro, lo cierto es que el sector está liquidando de una manera muy activa. En abril los exportadores ingresaron un 32% más de dólares que en igual mes de 2024 y 34% más que en marzo. Lo más probable es que tengamos otro mayo y junio dinámicos debido a que en junio vence la baja transitoria de retenciones. Este flujo, de cara a un Banco Central que viene diciendo que no le preocupa no cumplir la meta de reservas del 2T (debería comprar USD 4.000 M), nos hace pensar que, al menos en el  cortísimo plazo, el tipo de cambio podría bajar algo más o, de mínima, estacionarse por debajo de la media de las bandas.

La única señal de alarma es un riesgo país que volvió a subir. Aunque nada demasiado grave, una suba de 51 puntos básicos (de 690 a 741) en la semana levanta el cuestionamiento si lo que vemos en el tipo de cambio más que un tema de flujo responde a otros fundamentos. La política empieza a despertar cada vez más interés entre los inversores y la Confianza en el Gobierno volvió a bajar por quinto mes consecutivo en abril (-3,7%). Los niveles no son malos, pero ya se encuentra debajo del nivel que tenía Macri a esta altura del mandato. Las declaraciones del líder del PRO para con la armadora Karina Milei no son muy optimistas para las alianzas necesarias para estas legislativas. Esto, sumado a la mala predisposición a acumular reservas internacionales puede pesar en el precio de los bonos (globales cayeron 0,3% en promedio esta semana).

La caída del equity esta última semana también es elocuente de cierta preocupación. Los ADRs de bancos cayeron 7% en promedio en la semana completa (Nueva York), mientras que las energéticas en promedio cayeron 4%. Con el contexto internacional ayudando. Aunque es cierto que fue un revival de EEUU más que un optimismo global, las acciones Brasileñas (EWZ) estuvieron +0,5% en la semana. Luz amarilla.

El mercado de pesos refleja una situación un poco más optimista, con la curva a tasa fija muy firme y la curva CER más floja. Esto quiere decir una sola cosa: el mercado está muy optimista con la inflación. Espera 3,0% para abril y 1,4% promedio hasta octubre. El número de abril está en línea con las estimaciones privadas, pero el promedio para el resto del año nos dejaría en 26% anual.

Antes de terminar, una breve nota para los bonos en pesos duales (tasa fija/tasa variable). Tuvieron una buena semana a pesar de que el Mecon dotó de $2 billones de liquidez al mercado este lunes cuando liquidó la licitación con solo un 70% de rollover. Frente a esto, la tasa pasiva de los bancos, la Tamar, que es la que pagan los bancos por sus depósitos, cayó lógicamente. Sin embargo, bajó menos de lo que esperábamos: de 35% a 34%, solo 1pp. Esto nos puede estar indicando que el crecimiento del crédito sigue bastante firme, lo que sería consistente con el auge de las ventas de durables.

 Oil & Gas: siguen las buenas, de la mano del no convencional

La producción de petróleo sigue en niveles récord, explicado por las inversiones en perforación, fracturas y distribución en Vaca Muerta.

En números, en marzo se produjeron 764 mil barriles de petróleo diarios, significando una expansión del 9,9% i.a., y sosteniendo los niveles registrados desde sep-24. El no convencional aportó 466 kbbl/d y ya representa el 61% del total (vs 48% en mar-24), con YPF y Vista siendo las empresas más dinámicas.

La inversión en infraestructura es clave para despejar dudas de corto y mediano plazo en materia de distribución, sorteando cuellos de botella en midstream. En este sentido, destacamos la reactivación del Oleoducto Trasandino (OTASA) en 2023, el GPNK, la aprobación del Oleoducto Vaca Muerta Sur vía RIGI y las obras recientemente inauguradas del Duplicar de Oldeval (pasando la capacidad de evacuación de 225 kbbbl/d a 540).

Por el lado del gas, en marzo se produjeron 138 millones de m3 diarios (+2,5% i.a.), también traccionado por el no convencional (61% del total). YPF y Total Austral lideran los números de 2025.

El desarrollo del sector es clave tanto a nivel PBI como en términos de divisas. En este sentido, en el primer trimestre del año el superávit comercial energético superó los USD 1.800 M, y esperamos que roce los USD 4.000 M en 2025 (con exportaciones por encima de los USD 11.000 M).

Esto es así aun en un contexto de precios internacionales castigados. El Brent cerró abril en torno a los USD 62 por barril, implicando una baja del 15,5% en el mes, su peor desempeño mensual desde 2021, afectado por un cambio de estrategia en la OPEP+ que aumenta la oferta global como represalia a miembros que incumplen con las cuotas asignadas (como Kazajistán e Irak) y en medio de una guerra comercial que deja dudas desde el lado de la demanda. Este desequilibrio pone presiones bajistas (o al menos no alcistas) sobre el precio.

Por último, la nueva buena de la semana fue la firma de un acuerdo por 20 años para la instalación de un segundo buque de licuefacción en el Golfo San Matías, celebrado entre Southern Energy (PAE) Golar, YPF, Pampa y Harbour Energy. Este proyecto, que pasará a estar alcanzado por el RIGI, contempla una inversión de USD 7.000 M a lo largo de 20 años. Se espera un nivel de producción de 27 millones m3/d entre ambos buques y exportaciones por USD 2.500 M anuales desde fines de 2027. Sin dudas, el desarrollo o no del Oil & Gas será un game changer desde lo productivo y la macro.

Arranque de 2025: inflación 1 – paritarias 0

En la semana se conoció el Índice de Salarios de Indec, el cual refleja la variación salarial promedio a nivel nacional, aunque conserva un rezago importante. De hecho, esta última publicación corresponde al mes de febrero, donde los salarios registrados del sector privado crecieron un 2,3%. Frente a una inflación del 2,4%, se trata de la primera caída real desde mar-24, cuando comenzó la recomposición.

La antigüedad del dato obliga a poner la lupa sobre los acuerdos salariales más recientes. Analizamos los aumentos acumulados pactados en 21 de los sectores más relevantes. Con una inflación efectiva del 8,6% en el primer trimestre, solo dos gremios lograron ganarle a los precios: Maestranza y Encargados de Edificio. El resto firmó por debajo.

La razón de ello es que hace unos meses, cuando comenzaban a negociarse los acuerdos, las expectativas de inflación se ubicaban en torno al 6,7% para el periodo (REM ene-25). Con una inflación en descenso, el mercado se habituó a fijar salarios “mirando hacia adelante”. Pero la aceleración de marzo pone un freno a la recomposición. De cara a abril, el escenario salarial entra en fase de reconfiguración, con un reacomodamiento de precios post liberalización cambiaria que aún no termina de definirse. Nada nuevo: los salarios suelen reaccionar uno o dos pasos atrás de los precios.

Sección internacional: aquí no ha pasado nada

Esta semana se cumplió el periodo más largo de ruedas al alza consecutivas desde 2004: fueron 9 seguidas desde el 21 de abril, acumulando un retorno de más del 10% para el S&P 500. Esto fue producto de una combinación de buenos datos micro, consolidación en la des-escalada comercial y datos macro mixtos.

Ya reportaron sus números más del 72% de las empresas del S&P 500, un número lo suficientemente significativo como para empezar a sacar conclusiones. Antes que nada, el disclaimer de que los resultados del 1T25 es previo al impacto de las tarifas recíprocas, por lo que no pueden ser un buen predictor de lo que vaya a pasar de aquí en adelante; aunque dan un buen panorama del punto de partida, que es muy bueno. En ese sentido, un 76% de las empresas reportaron mejores ganancias de lo esperado y un 62% lo hicieron en ventas. La sorpresa promedio fue de +8,6% y +0,9% en ganancias y ventas, respectivamente.

Fuente: Dinámica | Economía y Estrategia

Consultora dedicada al análisis económico y asesoramiento en gestión de PyMEs

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