¿Olvido fatal o puro mito? Te contamos qué dice la tradición rioplatense si te comiste los ñoquis del 29 "a secas" y sin un peso abajo.
Llegó el 29, la mesa está servida, el tuco huele glorioso y los ñoquis están en su punto justo. Pero justo cuando vas por el segundo bocado, te das cuenta del horror: no pusiste el billete abajo del plato. El pánico se apodera de la mesa. ¿Se viene la quiebra económica? ¿Llegan las deudas?
Para la tranquilidad de todos los estómagos y bolsillos, los expertos en mitos urbanos traen calma: no hay ninguna maldición activa para los olvidadizos.
A diferencia de romper un espejo o pasar por debajo de una escalera, la tradición de los ñoquis no tiene un "reverso tenebroso".
Es un ritual de abundancia, no de castigo. Nació de la leyenda de San Pantaleón quien prometió un año de pesca y cosechas excelentes a unos campesinos que le convidaron un humilde plato de pasta un día 29 y se instaló para atraer la buena fortuna justo en el día del mes donde el sueldo ya pide auxilio.
El veredicto: Si no pusiste plata, lo único que te va a pasar es que vas a tener que pagar la cuenta de manera tradicional. No vas a tener siete años de malaria, pero, por las dudas... ¡guardate una moneda para el mes que viene!
¿Sos de los que cumplen el ritual a rajatabla o te acordás de la tradición recién cuando ya estás lavando los platos?
