La victoria de Argentina por 3-2 ante Egipto en los octavos de final del Mundial dejó una sensación extraña en las portadas de los principales medios deportivos, muy especialmente en las de la prensa mexicana.
A pesar de que la Albiceleste consiguió meterse entre los ocho mejores del torneo y de que Lionel Messi volvió a inflar las redes sumando un gol clave para el triunfo, la narrativa central de las cadenas y portales de México no fue la celebración ni su vigencia goleadora, sino un dato negativo: Messi se convirtió en el jugador con más penales errados en la historia de los Mundiales (4 fallos sobre 8 ejecuciones en tiempo regular).
Esta fijación mediática por resaltar el tropiezo individual por encima del éxito colectivo vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre cómo se construyen las noticias en el fútbol actual. Para gran parte del periodismo mexicano, que arrastra un histórico ensañamiento y una rivalidad forzada con el capitán argentino, el penal detenido por el arquero egipcio Mostafa Shobeir valió más que el posterior gol del propio Messi a los 83 minutos o el agónico tanto de Enzo Fernández que selló el pase de ronda.
Titulares que hablaban del "récord amargo", de la "maldición desde los once pasos" o de la "mancha histórica" inundaron las mesas de debate en México, buscando eclipsar una actuación general sólida del '10', quien además aportó una asistencia en el encuentro.
Resaltar la estadística fría desprovista de contexto parece responder más a la búsqueda de clics y al folklore regional que a un análisis justo de la realidad: un equipo que sigue avanzando a paso firme en la Copa del Mundo y un jugador que, a pesar de sus imperfecciones desde el punto penal, sigue siendo el motor fundamental de su selección.
