DALLAS, ESTADOS UNIDOS — En una jornada inolvidable en el imponente Dallas Stadium, la Selección Argentina selló su boleto a los dieciseisavos de final del Mundial 2026 tras derrotar con autoridad por 2-0 a una combativa selección de Austria.
El encuentro, correspondiente a la segunda fecha del Grupo J, tuvo un nombre propio absoluto: Lionel Andrés Messi, quien se encargó de disipar las dudas y guiar a la Albiceleste a lo más alto de la zona.
El partido: de la tensión al desahogo
El arranque del partido estuvo cargado de dramatismo. A los 7 minutos, tras una revisión del VAR, el árbitro sancionó penal a favor de Argentina por una infracción sobre Lautaro Martínez. El propio Messi se hizo cargo de la ejecución, pero su remate se fue desviado, desatando la incredulidad en las tribunas colmadas de hinchas argentinos.
Sin embargo, los genios no se quedan en el lamento. Lejos de caerse mentalmente, el capitán tomó los hilos de la ofensiva nacional. La recompensa llegó a los 38 minutos del primer tiempo: tras una excelente combinación colectiva, Messi frotó la lámpara y definió cruzado ante la estirada de Alexander Schlager para poner el 1-0 y hacer estallar el estadio.
Un cierre cardíaco y la estocada final
En la segunda mitad, el técnico Lionel Scaloni movió el banco con los ingresos de Julián Álvarez, Nicolás González, Leandro Paredes y Nicolás Tagliafico para refrescar las piernas y contener la presión alta de los austríacos. Austria adelantó líneas y generó momentos de tensión en el área custodiada por Emiliano "Dibu" Martínez, coqueteando con el empate en los minutos finales.
Cuando el partido moría en el sufrimiento y se jugaba el cuarto minuto de adición, reapareció el '10'. En una réplica letal a los 94 minutos, Messi tomó la pelota en el último tercio y, con la frialdad que lo caracteriza, firmó su doblete personal y el 2-0 definitivo que sentenció la historia.
Con esta brillante actuación, Argentina alcanza el puntaje ideal tras sus dos presentaciones (había debutado con un 3-0 frente a Argelia) y asegura de manera matemática su presencia en la próxima instancia del certamen mundialista, ratificando su chapa de candidato y demostrando que su capitán sigue más vigente que nunca.

