Crece la incertidumbre sobre las reuniones entre Irán y EEUU en Doha tras la negativa de Teherán a un diálogo directo

1 de julio 2026

La incertidumbre domina las primeras horas del miércoles en Doha, donde persisten las dudas sobre la posibilidad de un contacto directo entre Irán y Estados Unidos. Aunque ambos países enviaron delegaciones a Qatar con el objetivo de consolidar la tregua acordada hace dos semanas, Teherán descartó reuniones con los principales enviados estadounidenses. Las versiones contrapuestas sobre la agenda prevista mantienen la incertidumbre sobre el alcance de las gestiones diplomáticas y complican las perspectivas de avanzar hacia una negociación más amplia.

La Casa Blanca informó que el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump, llegaron el martes a Doha para participar en conversaciones de “alto nivel”. Sin embargo, desde Teherán rechazaron que exista un encuentro previsto con funcionarios estadounidenses.

Qatar respaldó esa versión al señalar que los funcionarios estadounidenses mantendrán reuniones con mediadores qataríes y no con representantes iraníes. El gobierno qatarí confirmó además que el primer ministro, Sheikh Mohammed bin Abdulrahman al-Thani, figuró entre quienes se reunieron con Witkoff y Kushner.

Este miércoles, el Ministerio de Exteriores qatarí resaltó que Bin Abdulrahman abordó con Kushner y Witkoff “la evolución de las conversaciones, y los esfuerzos destinados a promover la seguridad y la estabilidad en la región a través del diálogo y la diplomacia”, según un comunicado de la cartera. El alto responsable también subrayó que “es necesario consolidar el alto el fuego en el Líbano”.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, había afirmado el martes que “no hay prevista ninguna reunión, a ningún nivel, con la parte estadounidense en los próximos días”.

Al mismo tiempo, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Qatar, Majed al-Ansari, sostuvo que ambas partes sí tenían previsto iniciar conversaciones técnicas de menor nivel, lo que dejó abierta la posibilidad de contactos indirectos pese a la negativa iraní a una reunión política con Washington.

Las diferencias no se limitan al formato de las conversaciones. Funcionarios iraníes sostuvieron que antes de discutir asuntos de mayor alcance, como eventuales restricciones a su programa nuclear, las partes deben definir completamente los términos del alto el fuego firmado dos semanas atrás.

Esa postura refleja las discrepancias sobre el marco inicial de negociación. El entendimiento contempla que Irán alivie las restricciones sobre el tránsito por el estrecho de Ormuz a cambio de incentivos financieros y establece un plazo de 60 días para negociar un acuerdo de paz permanente.

Mientras persisten las dudas sobre el diálogo en Doha, también continúan las diferencias en torno al control del estrecho de Ormuz. Las autoridades iraníes sostuvieron que poseen el derecho de administrar el tránsito marítimo junto con Omán y anticiparon que prevén cobrar peajes cuando expire el período de negociación.

El principal negociador iraní, Mohammed Baqer Qalibaf, declaró en la televisión estatal: “La soberanía sobre el estrecho de Ormuz pertenece a Irán y Omán, y el tránsito por el estrecho está sujeto a los acuerdos determinados por Irán”.

Desde Washington, el vicepresidente JD Vance rechazó esa posibilidad. En una entrevista con The Michael Knowles Show, afirmó: “Esto no va a terminar con los iraníes cobrando peajes a los barcos que atraviesen el estrecho de Ormuz”.

Vance también aseguró que el flujo de petróleo por el estrecho recuperó los niveles previos al conflicto e incluso los superó en algunas jornadas, aunque no presentó cifras.

En paralelo, un informe del diario The Wall Street Journal, señaló que Trump evaluó junto al secretario de Defensa, Pete Hegseth, y al jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, la posibilidad de ordenar nuevos ataques contra Irán para destrabar las negociaciones. Según el periódico, el mandatario optó por conceder más tiempo a la vía diplomática.

La guerra comenzó el 28 de febrero y alteró el tránsito por el estrecho de Ormuz, paso por el que circulaba antes del conflicto cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado. Aunque el tráfico marítimo recuperó parte de su actividad, la evolución de las conversaciones en Doha mantiene abiertas las dudas sobre la posibilidad de transformar la tregua vigente en un acuerdo más amplio entre Washington y Teherán.

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