miércoles 15 de julio, 2026

¡Sigan llorando! El insólito y resentido intento de la prensa mexicana por empañar la gloria argentina en el Mundial

15 de julio 2026

Mientras el planeta entero se rinde a los pies de la Selección Argentina tras meterse en una nueva final del mundo, en México el dolor por el éxito ajeno volvió a alcanzar niveles ridículos. Incapaces de digerir el triunfo histórico de la Scaloneta ante Inglaterra en Atlanta, los principales medios de comunicación mexicanos decidieron desviar el foco de atención con una bajeza: en lugar de hablar de fútbol, de la remontada o del récord de Lionel Scaloni, optaron por colgarse de una bandera de Malvinas que mostraron los futbolistas para tildarlos de "provocadores".

El triunfo que les duele en el alma

El pase a la final de la Albiceleste caló hondo en el resentimiento de la prensa azteca, que arrastra una larga lista de frustraciones mundialistas frente a la Argentina. Ante la falta de argumentos deportivos para criticar el juego del campeón del mundo, la "cofradía del micrófono" en México encontró su vía de escape en el homenaje que el plantel argentino le rindió a los héroes de Malvinas en el vestuario tras eliminar a los ingleses.

Portales y programas de debate aztecas no tardaron en calificar el gesto como "una provocación fuera de lugar", "un acto político que merece sanción" y un intento de "revanchismo". Un ensañamiento mediático que evidencia que, para ellos, cualquier excusa es válida con tal de no reconocer la superioridad de la celeste y blanca.

Un doble discurso que ya aburre

Lo que la prensa mexicana cataloga con indignación como "provocación" no es más que el reflejo de una herida histórica y un homenaje genuino que el pueblo argentino lleva en la piel. Intentar vender una muestra de respeto y memoria como un "acto antideportivo" solo demuestra el absoluto desconocimiento de nuestra identidad y, sobre todo, una enorme dosis de frustración por ver el torneo desde afuera.

Mientras los opinólogos de turno en México se gastan las gargantas buscando sanciones en los escritorios de la FIFA, los dirigidos por Scaloni ya preparan las valijas para viajar a Nueva Jersey. La realidad es una sola y no se puede tapar con una pantalla de resentimiento: Argentina jugará la final de la Copa del Mundo el próximo domingo, e Inglaterra —el rival de turno— aceptó la derrota en la cancha como corresponde en el fútbol. Lo demás es puro llanto de tribuna ajena.

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