El Gobierno del Chaco, a través del Ministerio de Producción, calificó como positivo el nuevo marco regulatorio para los usuarios de semillas de algodón que impulsa el gobierno nacional por medio del INASE, lo cual permitirá un ordenamiento de esta actividad, potenciará el desarrollo de tecnología, sumará nuevos actores al mercado y pondrá punto final al comercio ilegal o informal.

Este tema fue analizado durante un encuentro que se desarrolló en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y fue encabezado por el jefe de Gabinete del Ministerio de Agroindustria de la Nación Daniel Asseff, quien estuvo acompañado por el subsecretario de Agricultura Luis Urriza, el director nacional de Agricultura Ignacio Garciarena y el presidente del INASE Raimundo Lavignolle.

A la convocatoria asistieron funcionarios de las provincias donde se siembra algodón, productores y representantes de la Cámara Algodonera Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Asociación de Semilleros Argentinos (ASA), Gensus, Monsanto, Josebran, Diclas, Unión Agrícola Avellaneda y Liag Argentina. El Gobierno de la provincia del Chaco estuvo representado por el subsecretario de Agricultura del Ministerio de Producción, ingeniero Jorge García.

"Buscamos darle una solución al tema de semillas, combatiendo el uso ilegal y generando condiciones favorables para el desarrollo de genética", aseguró Asseff al abrir la jornada.

El nuevo sistema entrará en vigencia en la campaña 2017/2018 y es similar al de trigo y soja, pero de acuerdo con la característica que tiene el proceso de semilla, que debe pasar por una planta deslintadora donde se la transforma y queda apta para la siembra del algodón, generando las condiciones necesarias para que empresas semilleras y desarrolladoras de genética inviertan en el mercado de semilla de algodón argentino.

García: Ordenar el mercado

El subsecretario de Agricultura, Jorge García, afirmó que “fue una reunión informativa donde el INASE aclaró los alcances de esta nueva Resolución que incluye al algodón dentro de los cultivos que deben ser informados con obligatoriedad por parte del productor respecto del origen de la semilla”.

García recordó que “el algodón, así como la soja y el trigo, son variedades que el productor guarda muchas veces su propia semilla para sembrar al año siguiente. Esto apunta a ordenar toda la parte del comercio de semillas. El productor no puede vender esa semilla que guardó a otro productor. Esto es lo que se quiere ordenar”.

El subsecretario explicó que a partir de esta disposición “están obligados a informar no solo las desmotadoras, de donde sale el 90 por ciento de las semillas que van a las industrias, sino lo que se pretende saber es donde va a parar ese 10 por ciento que se deja para siembra. Ahora se suman a esta obligación las deslintadoras de algodón, que deben informar al INASE a quien venden o entregan esta semilla ya procesada para la siembra”.

Apuntó el subsecretario García que a partir de esta campaña 2017/2018 el productor que haya comercializado más de 450 toneladas en promedio de las últimas tres campañas estará obligado a informar el origen de la semilla que usa para la siembra.

“Este ordenamiento a lo que apunta a mediano plazo es que las empresas dedicadas a genética de algodón inviertan en un mercado que esté formalizado y donde se reduzca al mínimo la ilegalidad o la informalidad en el comercio de semillas”, remarcó.

Recuperar inversión

El ingeniero García afirmó que “las empresas que quieran invertir en genética van a tener un reaseguro para poder recuperar lo invertido, cosa que hoy no sucede porque en el mejor de los casos las semillas fiscalizadas llegan a un 20 por ciento del total que se siembra en el país”.

García agregó que “durante los últimos 15 años un solo semillero era el único proveedor, lo que llevó a que existan cuatro variedades de algodón en todo el país, de las cuales uno a dos son las que se siembran mayoritariamente. Debido a esto llegamos a una situación de mucho riesgo, donde toda el área algodonera está siendo representada por dos o tres variedades, cuando en otros cultivos, como soja y trigo, hay 300 variedades para elegir, más allá de la variable en superficie sembrada y cantidad de productores”.

Finalmente, el subsecretario de Agricultura señaló que “es muy riesgoso que las 400.000 hectáreas que se siembran por año se hagan con una o dos variedades de algodón. A mediano plazo esto será revertido con esta nueva disposición del INASE. A partir de ahora ingresarán al mercado de comercialización de semillas de algodón nuevos actores, nuevas variedades y nuevas tecnologías”, concluyó.

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