La remera paralímpica Angela Madsen murió de forma trágica. Su cuerpo fue encontrado atado a su embarcación a la deriva, en medio de su intento de cruzar sola el océano Pacífico, desde Los Ángeles hasta Honolulu.

Madsen, que había partido en abril con el objetivo de lograr una proeza histórica en cuatro meses, tenía 60 años y una larga trayectoria como atleta. Luego de 60 días de travesía en el mar y completamente en soledad, se había perdido la comunicación con ella después de que anunciara que iba a meterse en el agua para arreglar un pequeño problema con la embarcación.

La atleta pudo sostener el desafío por 60 días hasta que su cuerpo dijo basta. Había remado 1.114 millas náuticas (el equivalente a unos 2.000 kilómetros) y se encontraba en la mitad del recorrido. Cuando Madsen llevaba un día entero sin dar señales de vida, se encendieron todas las alarmas. Su reto era mayúsculo, soñaba con ser la primera persona parapléjica y la mujer de mayor edad en lograr cruzar a remo el Océano Pacífico.

Era tanta la expectativa que se tenía por Angela que el lunes por la mañana, después de 24 horas desde su última actualización, se empezó la búsqueda con múltiples medios. Un helicóptero de la Guardia Costera de Estados Unidos y un carguero alemán recorrieron la zona donde debía estar el bote de Madsen, hasta que finalmente encontraron el cuerpo sin vida de la deportista, que estaba atado a su barca y a la deriva.

Angela Madsen, récord Guinness y una vida llena de desafíos

Madsen tenía un entrenamiento militar. En seis oportunidades, obtuvo el récord mundial Guinness de remo en el océano . Su actual travesía era motivo de un documental. Su paraplejía nació en un accidente en 1980 en una de sus primeras sesiones de entrenamiento en el cuerpo de Marines de Estados Unidos.

Durante uno de los ejercicios, un soldado cayó encima suyo y le rompió dos discos de la columna vertebral. Durante la operación, un error quirúrgico la complicó más. A partir de allí estuvo en juicio con el ejército de su país, que se negó a pagarle las operaciones médicas y al final Madsen perdió su casa.

También se separó de su marido y terminó deprimida. Años después, tras hacer pública su condición sexual y rehacer su vida, conoció el deporte en silla de ruedas gracias a los Veteranos de los Marines y empezó su carrera como atleta paralímpica.

"Cuando revisé su bandeja de entrada principal no había devuelto ningún mensaje", explicó su esposa. "Por el rastreo de la embarcación no parecía que estuviera remando sino que estaba a la deriva", agregó.

"Una vida forjada por dificultades increíbles, ella lo superó todo y defendió el camino exacto que se imaginó a sí misma desde que era una niña. Angela conocía los riesgos mejor que cualquiera de nosotros y estaba dispuesta a correrlos porque estar en el mar la hacía más feliz que cualquier otra cosa . Nos dijo una y otra vez que si moría en el intento, así es como se quería ir", añadió en el comunicado publicado en su página web.

Angela Madsen, tres veces campeona paralímpica, se demostró y le mostró al mundo que la navegación era su sentido de vida.