Un simple trámite burocrático terminó siendo un calvario para una mujer de 31 años. Maru Monj, según el nombre que figura en su perfil de Facebook, relató en esa red socialí la traumática experiencia.

"Hoy fui a renovar la licencia de conducir a la oficina de la Dirección General de Licencias para Conducir, en Viamonte 1461, CABA", comenzó su historia. Luego de someterse a los exámenes auditivos, visuales y psicológicos, le faltaba un último paso para terminar el trámite engorroso que hasta ese momento había sido igual para las demás personas que aguardaban junto a ella.

El último paso era el box de médico clínico, donde ocurrió el episodio. Según relata, "había dos señores de aproximadamente 80 años cada uno" y cuando se sentó le dijeron "fea" mientras se reían. A partir de allí, se desató una catarata de agresiones misóginas y que nada tienen que ver con el protocolo que debe seguir un médico matriculado para firmar el apto.

"Lo único que le falta a usted es una minifalda, una pollera, para mostrar lo que tiene", continuaron. "No me gustan las polleras", respondió ella. El curso de la charla se tornó cada vez más intolerable y, sin saber qué hacer, contestó a los agravios para defenderse.

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