El volante central repite el problemático libreto de Qatar 2022. Tras resentirse físicamente en Boca por "no querer cuidarse", se perderá el rodaje previo al debut en Estados Unidos. Una alarmante falta de autocrítica que expone tanto los caprichos del jugador como las peligrosas concesiones del cuerpo técnico.
Hay errores que se cometen por imprevistos y otros que se gestionan con asombrosa terquedad. Lo de Leandro Paredes en la antesala del Mundial 2026 encaja de forma perfecta en la segunda categoría. A menos de tres semanas del debut oficial de la Selección Argentina ante Argelia en Kansas, el mediocampista de Boca Juniors encendió las alarmas de la delegación al confirmarse una lesión muscular en el isquiotibial de su pierna derecha, quedando automáticamente descartado para los amistosos preparatorios ante Honduras e Islandia.
La noticia no solo siembra dudas tácticas en el pizarrón de Lionel Scaloni, sino que desata una inevitable oleada de críticas: es el segundo Mundial consecutivo al que Paredes llega en un estado físico deficiente, reincidiendo en una peligrosa ruleta rusa que el fútbol de alta competencia suele castigar con dureza.
La alarmante justificación del "capitán que no se quiere cuidar"
El origen de la lesión expone una alarmante falta de profesionalismo camuflada bajo la gastada épica del "ir al frente". Paredes arrastraba una severa sobrecarga muscular antes del cruce de Boca Juniors contra Universidad Católica por la Copa Libertadores. En lugar de parar y priorizar el físico de cara a la cita máxima del deporte global, el volante decidió jugar los 90 minutos en la Bombonera, mostrando visibles dificultades para desplazarse.
Las declaraciones posteriores del cuerpo técnico xeneize terminaron de desnudar la desconexión: “Leandro sintió la molestia, pero quiso seguir jugando, nunca se quiso cuidar pensando en el Mundial”. Lo que en el folclore futbolero se pretende aplaudir como un gesto de hombría, en la práctica es una irresponsabilidad profesional que hoy deja a la Selección Argentina sin una de sus piezas de experiencia para los duelos de ablande.
El dejavú de Qatar 2022 y un hospital llamado Selección
La memoria es implacable. En el camino hacia Qatar 2022, Paredes estiró al límite una pubalgia que derivó en cirugías y desgarros sucesivos. Llegó forzado, jugó el debut contra Arabia Saudita visiblemente disminuido y el cuerpo técnico se vio obligado a sacarlo del equipo titular para darle pista a un Enzo Fernández que sí estaba al 100%. Cuatro años después, el jugador no parece haber aprendido la lección.
Historial de Paredes en la antesala mundialista
Mundial Qatar 2022: Llegó sin ritmo tras arrastrar una severa pubalgia y desgarros. Perdió el puesto tras el debut.
Mundial 2026: Lesión en el isquiotibial derecho tras jugar sobrecargado en Boca. Baja en los amistosos previos.
El problema de fondo excede al mediocampista. La insistencia de Scaloni en blindar y mantener en la lista de 26 a futbolistas "tocados" —en una nómina donde también figuran entre algodones nombres como Cristian Romero, Emiliano Martínez, Nahuel Molina y Gonzalo Montiel— demuestra una preocupante falta de recambio genuino o una excesiva dependencia de la gratitud del pasado.
Llevar futbolistas al Mundial para que terminen su rehabilitación en la concentración de Kansas es otorgar ventajas en un fútbol donde la intensidad física ya no perdona los nombres propios. Paredes volvió a jugar con fuego y la Selección, una vez más, aceptó acompañarlo en el capricho.
