Fin de la impunidad táctica: La lesión de Tagliafico desnuda el pésimo armado de Scaloni y resucita la bomba de Caruso contra Paredes

13 de junio 2026

La Scaloneta entró en zona de turbulencias y el discurso del "grupo unido" ya no alcanza para tapar los baches de una gestión que empieza a mostrar alarmantes signos de improvisación. La reciente lesión de Nicolás Tagliafico no solo encendió las alarmas en el cuerpo técnico, sino que desnudó una realidad inocultable: el pésimo armado del plantel por parte de Lionel Scaloni, quien dejó la banda izquierda completamente desprotegida, librada al azar y a los inventos de último momento.

Sin el ex-Independiente en cancha, la Selección Argentina hoy no tiene un lateral izquierdo al 100% de sus capacidades, exponiendo una alarmante falta de recambio y previsión en el predio de Ezeiza. Sin embargo, lo que comenzó como un problema estrictamente médico mutó rápidamente en un escándalo de pasillo que vuelve a salpicar la interna del plantel.

El capricho de la improvisación y un puesto acéfalo

Resulta inadmisible que el vigente campeón del mundo y de América afronte compromisos oficiales sin un reemplazo natural de jerarquía en el lateral izquierdo. El bache que deja Tagliafico obliga a Scaloni a improvisar perfiles cambiados o a quemar etapas con juveniles que todavía no están asentados en la élite.

Esta alarmante "miopía" en la planificación del recambio generacional no hace más que darle la derecha a quienes sostienen que las listas de la Selección no siempre se arman bajo criterios estrictamente futbolísticos. Y ante la emergencia, el nombre de Marcos Acuña vuelve a ponerse sobre la mesa, reavivando una de las denuncias más explosivas del último tiempo.

El día que Caruso Lombardi destapó la olla

Con el puesto de "3" acéfalo, en los medios y en las redes volvió a retumbar con fuerza la histórica y lapidaria denuncia de Ricardo Caruso Lombardi. Fiel a su estilo sin filtros, el experimentado entrenador había prendido fuego el búnker de la Selección al asegurar con vehemencia que la ausencia del "Huevo" Acuña en las convocatorias no respondía a cuestiones tácticas ni físicas, sino a un veto interno: según Caruso, Leandro Paredes "bajó" a Acuña de la Selección.

Los defensores de esta versión de los hechos encuentran el combustible necesario al repasar la famosa noche en la que Paredes —hoy referente y capitán de Boca— estuvo en el stream de Davo Xeneize junto al periodista Gastón Edul, a pocas horas de un picante Superclásico en el Monumental donde se había trenzado a los empujones y los insultos con el propio lateral de River.

Aunque en aquella transmisión Paredes intentó desactivar la bomba con risas y el casete de que "son cosas del partido", la llamativa complicidad de la mesa y el silencio posterior sobre el futuro de Acuña en la Scaloneta no hicieron más que confirmar lo que Caruso Lombardi denunció a los cuatro vientos: en la mesa chica de la Selección, el que no encaja con los líderes, queda afuera.

Un costo demasiado alto

Hoy, el costo de esas supuestas internas y de la falta de carácter de Scaloni para imponerse sobre el vestuario lo paga el equipo en la cancha. Con Tagliafico en la enfermería, la Selección está descompensada, sin garantías por izquierda y con el fantasma de las "camarillas" sobrevolando el predio de Ezeiza.

Ya no hay margen para el blindaje mediático. El dilema del lateral izquierdo dejó en claro que cuando el armado de un plantel prioriza los códigos de vestuario por sobre las necesidades futbolísticas, el castillo de naipes tarde o temprano se empieza a derrumbar.

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