RESISTENCIA. En medio del inmenso dolor que golpea al automovilismo regional por la temprana partida de Emiliano Ranz, la familia del joven piloto de 19 años tomó una decisión colmada de amor y solidaridad: decidieron donar sus órganos, permitiendo que su legado trascienda las pistas y de una oportunidad de vivir a hasta ocho personas.
El fallecimiento del joven campeón de la categoría Yamaha en Formosa, ocurrido este viernes tras no poder recuperarse de un grave siniestro vial en Resistencia, conmovió profundamente a la comunidad chaqueña. Sin embargo, en el momento más oscuro, su entorno más cercano transformó el sufrimiento en esperanza mediante este noble acto de donación.
Con el acompañamiento de los profesionales de la salud, se activaron de inmediato los protocolos correspondientes para llevar adelante el procedimiento de ablación. Gracias a este gesto altruista, el joven que tantas alegrías le dio al deporte motor del Nordeste seguirá presente en el mundo, regalando milagros y salvando vidas.
