La diferencia entre importaciones y exportaciones está generando un amplio déficit. Foto: Ilustración

La información que difundió el Indec la semana pasada sobre el saldo de la balanza comercial ratificó la agudización del déficit que ya se venía notando en los últimos meses. De tal manera que según estudios privados, el rojo podría ser el más grande en la historia estadística de Argentina. Esa es la conclusión a la que arribó el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda.

Según esa casa de estudios, el desequilibrio acumulado entre enero y julio (U$S 3.428 millones) supera en casi U$S 200 millones el parcial de 1994, que resultó el peor en los 107 años transcurridos desde que se llevan estadísticas de comercio exterior en nuestro país (se puede consultar la serie histórica en la sección Intercambio Comercial Argentino de la web del Indec). Al final de aquel período, bajo la gestión económica de Domingo Cavallo y la presidencia de Carlos Menem, el déficit total fue de U$S 5.751 millones de dólares, mientras que la proyección a diciembre de lo ocurrido en los siete primeros meses de 2017 arroja un saldo negativo de U$S 5.877 millones.

Más allá del ejercicio matemático, la UNDAV advierte que la tendencia es hacia un déficit cada vez más grande, porque las exportaciones crecen tenuemente, a una tasa de 1,4% interanual, mientras que las compras al exterior lo hacen a un 15%, en lo que se interpreta como “un cambio de tendencia en el proceso de sustitución de importaciones que se presentaba años anteriores”. El salto en las importaciones se da por una doble vía, ya que hay un fuerte incremento en la adquisición de vehículos (42,3%), pero también en la de productos primarios, que lo hacen a ritmo acelerado, si bien en montos todavía bajos. Según el informe, fueron “las frutas y verduras sin modificar las que mayores montos importados tuvieron (especialmente los cítricos, manzanas, duraznos, etc.) afectando a numerables economías regionales sensibles”. En ese sentido, los autores enumeran la llegada de tomates, jarabes de fructuosa y manteca de origen animal, productos en los que el país solía autoabastecerse.

Entre las razones del fenómeno, la UNDAV sugiere que “la suba de las importaciones se explica en gran medida por factores macro e institucionales, como la apreciación del tipo de cambio en la primera mitad del año y a aprobación de licencias de importación”. De esa manera, en 11 de los 20 meses de la gestión Cambiemos la balanza comercial quedó en rojo.

“De mantenerse esta tendencia, 2017 se consolidará como el año de mayor déficit comercial de la historia y profundizará el panorama opaco en nuestra matriz de comercio exterior, de cara a los próximos años”, concluye el informe.

Fuente: Tiempo Argentino

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