El fútbol argentino ha entrado en una de sus crisis institucionales y mediáticas más severas de los últimos años. Lo que debió haber sido una fiesta en Rosario tras la clasificación de Rosario Central a las semifinales de la Liga Profesional, luego de vencer 2-1 a Racing Club en un partido sumamente caliente, se ha transformado en un polémico campo de batalla. La sombra de los arbitrajes, los supuestos favoritismos y la estrecha relación entre la máxima estrella del Canalla, Ángel Di María, y el presidente de la AFA, Claudio "Chiqui" Tapia, han hecho estallar a los clubes grandes y desatado la indignación de los hinchas en las redes sociales.
El detonante: El "Fútbol Roto" según Diego Milito
La mecha se encendió definitivamente en la sala de conferencias del Gigante de Arroyito. El flamante presidente de Racing, Diego Milito, salió con los tapones de punta a denunciar lo que consideró un "robo descarado" tras un arbitraje de Darío Herrera que dejó a la Academia con dos expulsados y una profunda sensación de desamparo.
"Apelo a dejar una reflexión para todo nuestro fútbol. Creo que el fútbol argentino está roto, no da para más. Creo que hay que hacer algo. Hoy todos —dirigentes, jugadores, hinchas— tenemos que reflexionar", lanzó Milito, visiblemente impotente.
La respuesta desde el lado de la AFA no se hizo esperar: trascendió que Claudio Tapia analiza aplicarle una sanción ejemplar y suspender a Milito, tal como ocurrió en su momento con Juan Sebastián Verón por criticar públicamente las estructuras de la calle Viamonte.
A este reclamo institucional se sumó un histórico de River Plate, Rodolfo D’Onofrio, quien pidió públicamente tener la "guardia alta más que nunca" ante lo que sucede en Rosario. Incluso el propio Marcelo Gallardo ya venía advirtiendo meses atrás sobre el "sistema" imperante tras un polémico Central-River, asegurando que "todos sospechan de todo y no queremos eso".
Un polémico antecedente: Los "títulos de oficina" y el enojo en las redes
Las dudas sobre el supuesto favoritismo hacia Rosario Central no son nuevas, pero alcanzaron su punto álgido a finales del año pasado. En noviembre de 2025, la AFA generó un revuelo sin precedentes al consagrar a Central con un título oficial en una oficina de Puerto Madero, 48 horas antes de que comenzaran los Play-offs del torneo anterior y reformulando las reglas de la temporada sobre la marcha.
Aquel episodio provocó memes masivos, acusaciones de "título a dedo" y un fuerte rechazo del ambiente del fútbol. En la comitiva que recibió el trofeo de manos de Tapia estuvo el mismísimo Ángel Di María, lo que generó un quiebre en una parte del público argentino. De hecho, murales del "Fideo" en Rosario llegaron a ser vandalizados con frases como "Di María, me fuiste infiel con el Chiqui Tapia", reflejando el malestar popular por la excesiva cercanía del astro con el poder de turno.
Di María al frente y el respaldo de Copetti al "sistema"
Lejos de llamarse al silencio, el plantel de Rosario Central ha salido a blindar tanto sus victorias deportivas como la gestión de la AFA. Tras el estallido de Milito, Ángel Di María salió con un fuerte descargo criticando el "centralismo porteño" y acusando a los clubes de Buenos Aires de no saber perder cuando viajan al Interior.
Por su parte, el delantero canalla Enzo Copetti —autor del gol de la clasificación y exjugador de Racing— metió más leña al fuego al respaldar abiertamente al mandamás de la AFA:
"Yo creo que la gestión de Tapia es muy buena", afirmó sin tapujos, desmarcándose de las protestas de su antiguo club.
¿Hacia dónde va el fútbol argentino?
Con los pasajes a las instancias finales en juego, el clima es de absoluta desconfianza. Mientras la dirigencia de la AFA busca abroquelarse y castigar las voces disidentes, los hinchas y los clubes de peso sienten que las cartas ya están marcadas. La pelota sigue rodando, pero en las tribunas y en los escritorios, el fútbol argentino parece crujir bajo el peso de las sospechas.
