A medida que van tomando conocimiento, tanto el personal docente como directivo nos manifiestan su malestar por esta nueva exigencia del ministerio de educación a través de la Circular N°5 de la Subsecretaría de Descentralización Educativa, pidiendo documentación con un plazo irrisorio a los docentes, sobre todo documentación que se supone la administración ya tiene.
Con el pretexto de modernizar la gestión administrativa, y otros trámites, vuelven a pedir al docente y a las instituciones que gasten dinero para presentar papeles que ya se realizaron y se presentaron, es una cosa de locos.
Llama la atención que cada movimiento, licencia, etc de cada docente el ministerio lo registra, y lo tiene tanto digitalmente como en papel en los casos que así lo requieren, pero ahora resulta que no tienen nada. Si tomamos un ejemplo simple de un docente todavía suplente que puede tomar muchas suplencias cortas en un año, y algunas licencias, y tramites varios, cada trámite implica documentación de varias hojas, entre altas, bajas, declaraciones juradas, dictámenes, disposiciones, etc; multiplicado por cada acto administrativo y por varios años no es algo gratuito, ni rápido de hacer.
La circular exige la documentación en copia legible y debidamente cotejada con sus originales, para que luego el directivo digitalice los legajos de cada docente de la institución. En una institución con docentes de más de veinte años de carrera y tramites es una tarea titánica para un plazo de 15 días como si no tuvieran mas nada en que trabajar.
Como además la circular n° 5 pide digitalizar la documentación de toda la carrera docente, no es difícil imaginar el gasto que debe afrontar un docente con mas de 25 años de docencia que ahora ya sabe dónde “impactará” el 5% de “aumento” del mes que viene. ¿para qué se registra y eleva toda la documentación al ministerio si ahora necesitan que el docente haga también el trabajo que se supone ya lo hace la administración?
Los docentes no son máquinas que funcionan a pedido del capataz. El MECCYT aislado de la realidad, como en general lo está el gobierno provincial, pide y exige papeles, documentos, con un trabajo que resulta inviable para toda la documentación que solicitan y que, por cierto, las escuelas y el propio ministerio ya tienen. Cargan al trabajador, por si acaso, de más trabajo inútil y que solo genera pérdida de tiempo y dolores de cabeza innecesarios solo válidos en las mentes iluminadas de los funcionarios.
La pregunta que queda es ¿estamos ante una abierta declaración de guerra a los docentes que a pesar de estar mal salarialmente deben afrontar gasto, tiempo y salud para que el gobierno ahorre unos pesos?
