Dos años antes de la llegada a estos lares de los primeros italianos, concluyeron los trazados originales de la Colonia Resistencia, tarea que estuvo a cargo del militar y empresario José María Avalos y de Santos Andriani, José Serafín Ameri, Antonio Brignoli, Carlos Corsi y del francés Félix Seitour.
El nombre completo de este último era Félix Juan Seitour, pero en todos lados figuraba como Félix Seitour, aunque a veces también lo llamaban Feliso Seitor. Había nacido en Boulogne Sur Mer, y murió en Puerto Bermejo el 15 de mayo de 1935, a los 78 años de edad.
El transporte entre Colonia Resistencia (conocida también como Paraje San Fernando) y Corrientes se hacía a través de un bote que una vez por semana cruzaba el río.
En su casa, el coronel José María Avalos (uno de los primeros pobladores blancos de la zona), albergaba a los correntinos que venían a tomar “baños medicinales” en el Río Negro.
Los fines de semana, esto generaba un tráfico importante de pequeñas lanchas y canoas.
Avalos, excombatiente de la Guerra de la Triple Alianza, tenía una quinta muy importante a la altura de la actual avenida 25 de Mayo al 2000, lugar donde hasta el año 1950 existía un naranjo “sobreviviente” de aquellos tiempos.
Tiempos sobre los cuales uno puede pasarse horas y horas contando historias como las señaladas.
Pero la historia más impactante que de aquellos tiempos se puede contar sobre Resistencia (la ciudad que no tiene acta de fundación) es la llegada de los italianos.
El 27 de enero de 1878, desembarcaron en el Puente San Fernando, actual Club de Regatas, 66 familias provenientes de Udine, a las cuales un año más tarde se agregaron 48 familias más.
Eran gente pobre, que venía huyendo de la miseria que reinaba en su país de origen.
El latifundio, la desocupación, el hambre y carencia de perspectivas los habían llevado a la dolorosa experiencia de decir adiós a las tierras donde nacieron.
Fueron esos gringos más otros europeos los que trajeron aquí la civilización que conocemos
Fueron esos gringos los que introdujeron a esta región la verdadera civilización porque trajeron algo que aquí virtualmente era inexistente: la agricultura.
Un factor de civilización
Analizando la historia de las civilizaciones, se observa que el mayor o menor brillo de ellas siempre se midió por el desarrollo de sus industrias madres.
Y la primera y más básica de dichas industrias madres (la más fundamental, la más imprescindible, si se quiere) siempre fue el arte de cultivar la madre tierra.
La historia muestra ejemplos contundentes de que no puede haber civilización sin agricultura debido a que es de la tierra de donde sale lo que el hombre necesita.
Así que disiento con quienes dicen que la civilización vino a esta región de la mano de los obrajeros correntinos y del Ejército.
La civilización no fue traída a estas costas ni por los obrajeros correntinos, ni por los soldados.
En realidad, lo único que hacían esos obrajeros era cortar maderas y llevárselas, y los soldados sólo venían a someter o a matar indios que no les entregaban sus tierras.
Sin agricultura, no hay civilización. Consecuentemente, aquí, la verdadera civilización empezó cuando el 27 de enero de 1878 los primeros extranjeros llegaron con sus arados.
Dicho de otro modo, no hubo auténtica civilización hasta ese día memorable en que llegaron los hijos de Italia y de otras partes del mundo a arar las tierras hasta entonces vírgenes y, sobre ellas, fundar fábricas y cooperativas.
De la mano de esos gringos, instituciones como el cooperativismo cruzaron el océano y se establecieron aquí. Fueron los gringos los que iniciaron la tradición cooperativista chaqueña.
Idearon inéditas instituciones de ayuda recíproca, como la “Societá Italiana de Mutuo Socorzo, Unione e Fratellanza”, actual Sociedad Italiana de Socorros Mutuos de Resistencia, cuya fundación data del 1º de mayo de 1891.
Después crearon la no menos histórica Cooperativa Agrícola Algodonera “El Triunfo” de Margarita Belén, fundada en 1897 por inmigrantes italianos, alemanes y franceses.
El poema de Meloni
Son muy justos, por lo tanto, los recuerdos que la ciudad vuelve a tributar a los gringos que hace 148 años abrieron en estas tierras, con sus arados, los primeros surcos de la civilización.
Como bien lo dijo Aledo Luís Meloni en un poema de 1968: “Ellos inauguraron la mañana”.
El entonces director de la Banda de Música de la Municipalidad de Resistencia, Luís Gusberti, puso música a ese poema, y así nació la “Marcha 2 de Febrero de 1878”.
El poema de Meloni expresaba:
“Mientras subían por el Río Negro
entre el asombro en flor del litoral,
la patria les dolía en el costado,
la patria los lloraba allende el mar.
La hechicería de la tierra nueva
era un dulce señuelo, en su verdor;
y olvidaron la ruta del regreso,
y anotaron en la orilla el corazón.
Cuando midieron la primera melga,
cuando partieron el primer terrón,
ellos inauguraron la mañana;
en cada reja sonreía el sol.
Y en la memoria de la patria nueva
quedó historiada, como un haz de luz,
la fecha liminar de la aventura
de los hombres venidos del Friul.
Ahora crece sobre su recuerdo
la ciudad que soñaron al llegar;
corazón, del noreste, siempre abierto
hacia los cuatro rumbos de la paz”.
