martes 15 de septiembre, 2026

López, a Mitre: “Yo les he hecho la guerra al Brasil y a la Argentina”

Por Vidal Mario - Periodista, escritor, historiador

14 de septiembre 2026

"He hecho la guerra al Brasil porque he creído que aquel país, no contento con dominar a la Banda Oriental, nos amenazaba; y he hecho la guerra al gobierno argentino porque lo considero ligado al gobierno brasileño en la cuestión oriental”.

Esta confesión de Francisco Solano López a Bartolomé Mitre, hecha durante la entrevista que a pedido del paraguayo sostuvieron en Yataity Corá el 11 de septiembre de 1868, es clave para entender quién comenzó la Guerra de la Triple Alianza: López.

“He hecho la guerra al Brasil” y “he hecho la guerra al gobierno argentino” no admiten segundas interpretaciones: López fue quien desencadenó aquella horrenda carnicería.

Se han cumplido 168 años de aquella entrevista, que fracasó porque según lo estipulado en una de las cláusulas del Tratado de la Triple Alianza ninguno de los tres países firmantes podía negociar unilateralmente con el dictador paraguayo.

Para lo único que sirvió esta charla entre ambos líderes es para demostrar que no había un encono personal de López hacia Mitre. Incluso se refirió a él como “mi querido General”. Que el paraguayo haya elegido al representante argentino para intentar un arreglo, así también lo demuestra.

Con el Brasil, no

Además, López sabía que un encuentro cumbre de esta naturaleza con el brasileño Caxías era impensable: Brasil lo quería muerto, o bien lejos del Paraguay.

Estas órdenes que Caxías recibió de su gobierno el 21 de octubre de 1866 eran imperativas:

“Por los actos de barbarie que en la actual lucha ha realizado y por las graves ofensas que al Imperio ha inferido, no merece dicho general la menor consideración. Por virtud del tratado de alianza celebrado entre el Imperio, la Confederación Argentina y la República del Uruguay, no podemos tener con él trato alguno.

Tenga, por tanto, V.E. presente que, en el caso de ser invitado a conferenciar por el mismo dictador en ningún caso aceptará tal invitación, salvo si explícitamente le manifestara aquel que el objeto de la conferencia era rendírsele con todas las fuerzas de su mando, a discreción de V.E, sin condición alguna.

El gobierno imperial no aceptará del dictador ninguna otra forma de capitulación.

Si el objeto de la conferencia fuese tratar el canje de prisioneros, la aceptará V.E., pero obrando en esta circunstancia con la discreción que a V.E. caracteriza.

Fuera de estos dos casos (rendición incondicional o canje de prisioneros) no aceptará ninguna proposición de conferencia, sea cual fuere el pretexto alegado”.

Así que, para una posible entrevista, a Solano López no le quedaba más opción que Mitre, a quien la tarde del 10 de septiembre de 1868, con un parlamentario, envió este mensaje:

“Tengo el honor de invitar a Su Excelencia a una entrevista personal en su territorio comprendido entre nuestras líneas, en el día y la hora que Su Excelencia quiera indicar. Dios guarde a Su Excelencia. Francisco Solano López”.

Esa misma tarde, Mitre le respondió:

“He tenido el honor de recibir la comunicación de Su Excelencia, de fecha de hoy, en la que me invita a entrevistarme entre nuestras líneas. En contestación debo decir a Su Excelencia que acepto la entrevista propuesta y que me encontraré mañana a las nueve de la mañana en la zona entre nuestras líneas respectivas, en el paso de Yataity Corá, llevando una escolta de veinte hombres que dejaré a la altura de mis puestos avanzados, adelantándome en el terreno intermedio con el fin indicado, si Su Excelencia está de acuerdo. Dios guarde a Su Excelencia muchos años. Bartolomé Mitre”.

Sólo gentilezas

“Siento, general, haberlo conocido tan tarde”, comenzó diciendo López a su colega argentino. “Ya nos tratamos en el año 59, cuando me hizo usted el honor de visitarme en Buenos Aires”, respondió Mitre. “Sí- replicó el paraguayo-, pero en aquella ocasión me habló usted de libros guaranís; no me habló de política”.

Más adelante, López le explicó a su interlocutor por qué había hecho lo que hizo: invadir el Brasil y la Argentina.

“Yo he hecho la guerra al Brasil porque he creído que aquel país, no contento con dominar a la Banda Oriental, nos amenazaba a entrambos. Sentía y siento la máxima estimación por el pueblo argentino, y pienso que si hubiera tenido relaciones más estrechas con la persona que lo representa en el gobierno, se habrían evitado muchas dificultades y desgracias. No ha sido así: he hecho la guerra al gobierno argentino porque lo considero ligado al gobierno brasileño en la cuestión oriental”.

El presidente paraguayo le planteó seguidamente “la posibilidad de acabar con esta guerra, estipulando las condiciones de una paz sólida, duradera, honrosa para todos”.

Ya era demasiado tarde. El tratado firmado el 1º de mayo de 1865 entre Brasil, Argentina y Uruguay no permitía a ninguno de los tres países negociar unilateralmente con López.

“Negociaríamos –respondió el general Mitre- teniendo como base la renuncia de Vuestra Excelencia, porque no le hacemos la guerra al pueblo del Paraguay, sino a su gobierno”.

-“¡Ah, no! –fue la respuesta -. Esas condiciones me las impondrá Vuestra Excelencia después de matarme”.

Ya casi al finalizar término las cuatro horas que duró el encuentro, López llamó a uno de sus ayudantes. Este, arrodillándose, escribió sobre la otra rodilla las condiciones que le dictaba su jefe para un acuerdo, que tenían como base la ruptura de la alianza de la Argentina con el Brasil.

Mitre, luego de leerlas, dijo:

-“Tomo conocimiento de ellas, pero quedan reabiertas las operaciones de guerra”.

Y la guerra siguió, hasta el 1º de marzo de 1870.

Te puede interesar