En apenas dos sesiones, el oficialismo encadenó 18 derrotas seguidas. No son simples tropiezos legislativos: en esas votaciones se aprobaron fondos adicionales para universidades nacionales y el Garrahan, se declaró la emergencia pediátrica, se rechazaron cinco decretos de desregulación o eliminación de entes públicos y se reactivó la investigación del “caso Libra”. Todas iniciativas impulsadas por la oposición y aprobadas con mayorías amplias. En el caso del financiamiento universitario, con 158 votos a favor frente a 75 en contra, apenas un voto por debajo de los dos tercios que blindarían la Ley contra un veto.
Las derrotas legislativas no se miden sólo en votos perdidos sino en la (in)capacidad de dominar la agenda. Y el punto no es sólo el número, sino la reconfiguración que lo habilitó. Hasta hace poco los Gobernadores contenían la agenda opositora, hoy se suman a ella, en un año donde las elecciones provinciales y nacionales empujan a los mandatarios a priorizar autonomía y resultados inmediatos.
"Si quieren volver atrás, me van a tener que sacar con los pies para adelante”, fue la frase más resonante de la cadena nacional de Javier Milei el día viernes, cuando justificó los vetos a partir de la necesidad de sostener el superávit fiscal a como dé lugar
La decisión de tomar la delantera y hablarle de manera directa a la sociedad marca lo descolocado que quedó el Ejecutivo luego de esta semana fatídica puertas adentro. En ese mismo espacio, el Presidente anunció dos medidas que, a nuestro juicio, son meramente testimoniales:
- Se firmará una “instrucción” al Ministerio de Economía para prohibir el financiamiento del déficit con emisión monetaria.
- Se enviará al Congreso un proyecto de Ley para penalizar la aprobación de presupuestos con déficit.
¿Por qué decimos que son meramente testimoniales? Simplemente porque son medidas que no tienen ningún mecanismo de irreversibilidad: una “instrucción” al Mecon puede ser revertida por otra y una Ley que fije una regla fiscal con penalizaciones podría quedar sin efecto con la sola aprobación de una Ley de Presupuesto que diga lo contrario (Ley mata Ley). En ese sentido, fue una movida estrictamente comunicacional.
Por si no fuera suficiente el caudal de noticias políticas, esta semana LLA selló su acuerdo con el PRO, en un movimiento que parece caerle como anillo al dedo a Milei y, en nuestra opinión, poner en serias dudas la sobrevida de Propuesta Republicana. Es la primera vez desde 2003, cuando Macri perdió en segunda vuelta frente a Aníbal Ibarra, que la lista amarilla no aparecerá en ningún cuarto oscuro de CABA.
Este informe desarrollará la semana económica, que también estuvo movida. La conexión inmediata con el mundo político es la respuesta a la pregunta del millón. ¿Cómo llegará la actividad en las elecciones?
El gráfico de la semana habla por sí sólo: la industria y la construcción, dos sectores muy sensibles en términos de empleo, muestran un pesimismo generalizado. Las encuestas recientemente publicadas por INDEC marcan que la coyuntura será compleja. Muy pocos industriales y empresas constructoras esperan un repunte en este trimestre, especialmente en su planificación de contratación.
El Gobierno se juega el todo por el todo a que estas elecciones se definirán por el número de inflación y su comparación directa con las tasas mensuales de dos dígitos de finales de la gestión anterior.
Pesos bajo presión, dólares en calma
La calma cambiaria se mantuvo, pero el mercado de pesos volvió a crujir. Tras semanas de aparente estabilidad, los últimos días expusieron un salto abrupto en las tasas de corto y mediano plazo sin que mediara una intervención cambiaria del Banco Central. La tasa de caución a un día trepó 600 puntos básico, hasta 44% TNA, mientras que el call interbancario superó el 56%. El movimiento sorprendió porque no respondió a un intento de contener el dólar: por el contrario, el tipo de cambio se movió en baja a lo largo de la semana.
Este nuevo episodio de estrés de liquidez se dio en un contexto de encajes más exigentes, ausencia del BCRA en el mercado de Repo y un calendario que empuja las definiciones hacia la licitación del 13 de agosto. Ese día vencen alrededor de $14 billones en manos privadas, un volumen que, según la magnitud del refinanciamiento, puede definir la dinámica de tasas en la segunda mitad del mes. El mercado ya convalidó rendimientos mensuales de 4% en Lecap cortas y el ajuste de tasas endógenas ya está impactando.
Mirando hacia adelante, la clave será medir si la tensión en el mercado de pesos se resuelve con la licitación de la semana próxima o si persiste y termia impactando en mayor medida sobre la actividad real. La trayectoria de la inflación en agosto y septiembre dirá si el enfriamiento de la economía “logra” consolidar un régimen de precios más estable que le ayuda al Gobierno a hacer una “buena elección” en octubre, clave para refinanciar los próximos vencimientos de Globales.
La inflación en Caba fue del 2,5%
Este jueves semana se conoció la inflación de Caba de julio, medida por el Índice de Precios al Consumidor de la ciudad (IPC-Caba), el cual adelanta en buena medida la dinámica nacional que conoceremos la semana que viene por el Indec.
La inflación fue de +2,5% mensual (+40,1% i.a.), y se acelera por segundo mes consecutivo (may: 1,6%, jun: 2,1%). La suba fue traccionada por los precios estacionales – aquellos precios que muestran un comportamiento temporal fuerte – con una suba del 9%, los mismos que bajaban a un ritmo del 1,2% mensual durante en el 2do trimestre. Por su parte los precios regulados crecieron 2,4% y retomaron el proceso de corrección después de haberse pausado parcialmente durante los meses previos.
El resto de los precios de la economía registro una suba promedio del 1,9% (vs. 2,2% de junio), sustancialmente menor a lo promediado en el trimestre pasado (2,4%). Este componente, también conocido como inflación núcleo, al excluir precios que dependen de factores temporales (estacionales) o decisiones discrecionales del ejecutivo se convierten en una medida más representativa de la inercia general de precios en la economía y que su dinámica continue siendo de desaceleración (aunque paulatina) es sin dudas una buena señal.
A nivel rubros, los precios de los alimentos (en torno al 17,1% de la canasta) registraron una suba del 1,8% (vs. 1,5% jun), empujados por las frutas (+4,0%) y las verduras (+6,9%) ambos productos sumamente estacionales. Las bebidas alcohólicas y tabaco desaceleraron significativamente (+0,9%), mientras que las prendas de vestir se ubicaron en terreno negativo (-2,5%).
El transporte de pasajeros marco subas fuertes por segundo mes consecutivo (jul: +5,6% y jun: 4,0%). Las tarifas energéticas muestran aumentos moderados (+1,6%).
¿Cómo evolucionó la actividad en julio?
Retomando lo mencionado en nuestra Editorial, las expectativas de la industria y la construcción marcan el pulso de una economía a la que le sigue costando sostener un ritmo de crecimiento significativo. El último dato oficial (Emae) remonta a mayo, lo cual nos obliga a recurrir a otros indicadores si queremos analizar cómo arrancó el segundo semestre.
A la fecha, nuestro monitor de actividad de 22 indicadores ya cuenta con 12 datos publicados por diferentes organismos públicos y privados, de los cuáles 7 crecieron respecto a junio y 5 cayeron. De ahí que nuestro índice de difusión de la actividad económica (Idae) sea de 58 (ver gráfico).
El primer gran indicador adelantado de la actividad nos lo aporta la recaudación de IVA, que, luego de un muy buen junio (+10,9%), retrocedió 6,8% en julio. Esto aporta un primer mal indicio. ARCA aporta otros dos indicadores a nuestro monitor: el impuesto a los créditos y débitos aumentó 5,8% y los aportes y contribuciones a la seguridad social lograron crecer 0,5% luego de cinco meses consecutivos en terreno negativo.
A nivel sectorial, la industria confirmó su retroceso en junio (-1,2%), pero en julio tenemos un dato relativamente auspicioso: la demanda de energía industrial avanzó 2,2%. La reactivación no llega y fue motivo de declaraciones bastante duras de la UIA en la semana cuando declaró que la industria sigue perdiendo 1.500 empleos mensuales.
La misma suerte está teniendo la construcción, que avanzó tímidamente en junio (+0,9%), mientras que en julio los indicadores disponibles marcan otro mes flojo. Los despachos de cemento retrocedieron 3,4% respecto a junio.
El indicador que más nos preocupa es el del crédito, que fue uno de los determinantes clave de la recuperación en 2024. Como puede verse en el gráfico, en julio apenas crecieron 0,6%, con los préstamos personales avanzando 1,2% y las tarjetas de crédito con una caída de 2,1% (la primera en 15 meses). Como vimos, el contexto de tasas al alza no hace otra cosa más que atentar contra esta dinámica.
El panorama de la actividad sigue sin traer buenas noticias y, repetimos, el endurecimiento de las condiciones monetarias (suba de tasas) eleva las probabilidades de que esta dinámica se sostenga durante este segundo semestre.
Por Dinámica | Economía y Estrategia
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