En un contexto atravesado por un alto el fuego inestable y negociaciones frenadas, Irán dio un nuevo paso diplomático y aseguró que presentó su “última propuesta” a Estados Unidos a través de Pakistán, que actúa como mediador entre ambas potencias.
Según informaron, Teherán entregó el documento el jueves por la noche, aunque no brindó detalles sobre el contenido de la iniciativa. El movimiento buscó reactivar un canal de diálogo que permanece estancado desde hace semanas.
El gesto se produjo luego de que el régimen iraní endureciera su postura al advertir que no cederá en cuestiones clave como su programa nuclear, su capacidad misilística y el control del estratégico estrecho de Ormuz.
EEUU evalúa nuevas acciones
Del lado estadounidense, la respuesta sigue siendo incierta. El presidente estadounidense Donald Trump evitó dar precisiones sobre el rumbo de las conversaciones, aunque dejó entrever que los contactos continúan.
Trump evalúa qué acciones tomar con Irán.
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De acuerdo con declaraciones citadas por medios internacionales, el mandatario afirmó que las negociaciones se desarrollan “por teléfono” y que su decisión dependerá del grado de concesiones que esté dispuesto a realizar Irán en materia nuclear.
En paralelo, desde Washington no descartaron nuevas acciones militares. Distintas versiones indicaron que la Casa Blanca analizó la posibilidad de lanzar ataques “cortos pero potentes” para presionar a Teherán a retomar las conversaciones bajo condiciones más estrictas.
Incluso, según reportes periodísticos, sectores militares evaluaron escenarios más extremos, como una eventual intervención terrestre para garantizar la reapertura del estrecho de Ormuz, hoy prácticamente bloqueado.
Mientras se define el plano diplomático y militar, el gobierno estadounidense enfrenta un condicionamiento interno: el vencimiento del plazo establecido por la Resolución de Poderes Bélicos de 1973, que obliga a limitar o justificar la continuidad de operaciones militares sin autorización del Congreso.
Sin embargo, fuentes oficiales deslizaron que ese límite podría no alterar la situación actual, al considerar que el alto el fuego vigente desde abril implica, desde el punto de vista formal, el fin de las hostilidades.
Irán se muestra dispuesto a negociar pero fija límites
Desde Irán, el discurso combinó señales de apertura con advertencias firmes. El jefe del poder judicial, Gholamhossein Mohseni Ejei, sostuvo que el país está dispuesto a dialogar, aunque rechazó cualquier imposición externa.
“La república islámica nunca renunció a las negociaciones (...) pero efectivamente no aceptamos imposiciones”, afirmó el funcionario. En la misma línea, remarcó que Teherán no busca prolongar el conflicto: “No queremos la guerra; no queremos que siga”.
Irán se muestra dispuesto a negociar.
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No obstante, dejó en claro que Irán no modificará sus principios estratégicos: “No va a abandonar para nada sus valores ante este enemigo”, subrayó.
Un conflicto abierto y negociaciones estancadas
Las conversaciones entre ambos países se limitaron hasta ahora a una única ronda, celebrada tras la tregua alcanzada en abril, luego de casi 40 días de enfrentamientos iniciados con bombardeos de Estados Unidos e Israel.
Desde entonces, el diálogo quedó paralizado, mientras crecieron las tensiones. Washington impuso un bloqueo naval sobre puertos iraníes y, como respuesta, Teherán restringió el tránsito en el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio global de energía.
En este escenario, las amenazas también escalaron desde Israel. El ministro de Defensa, Israel Katz, advirtió sobre la posibilidad de retomar operaciones militares contra Irán.
Así, la presentación de esta “última propuesta” aparece como un intento de reactivar una negociación que, por ahora, se mueve entre la diplomacia, la presión militar y la incertidumbre sobre su desenlace.


