miércoles 10 de junio, 2026

Entre la lealtad y el mérito: las decisiones de Scaloni que reavivan el debate sobre la influencia de Messi y el Club de Amigos

9 de junio 2026

La continuidad de Leandro Paredes pese a sus complicaciones físicas y la titularidad de Rodrigo De Paul en momentos de bajo rendimiento abren el interrogante en la Selección: ¿Sigue pesando "el club de amigos" en la Scaloneta?

BUENOS AIRES. El fútbol argentino convive desde hace años con un fantasma recurrente: el mito —o la realidad— de que las convocatorias y las alineaciones de la Selección Nacional pasan por el filtro de Lionel Messi. Aunque Lionel Scaloni se encargó de sepultar esa idea a fuerza de títulos, una renovación generacional exitosa y una autoridad incuestionable, ciertas decisiones recientes en el armado del plantel vuelven a sembrar la duda entre los analistas y los hinchas.

¿Se le puede creer al DT cuando afirma con vehemencia que nadie le impone un nombre? El debate vuelve a encenderse al poner el foco sobre dos futbolistas del riñón más íntimo del capitán: Leandro Paredes y Rodrigo De Paul.

El caso Paredes: el peso del grupo sobre la actualidad física

Uno de los argumentos más sólidos de quienes miran de reojo las listas de Scaloni es la permanencia de Leandro Paredes. El mediocampista, pieza clave en el inicio del ciclo, ha encadenado periodos de inactividad y arrastra lesiones que, en cualquier otro contexto o para cualquier otro futbolista, habrían significado perder el lugar en la citación.

Paredes hoy no es titular indiscutido, pero su lugar en el banco de suplentes parece blindado. Para los críticos, mantener en la delegación a un jugador que no está al 100% desde lo físico es un lujo que solo se justifica por su rol como uno de los "laderos" históricos de Messi en el vestuario. Para el cuerpo técnico, en cambio, se trata de una inversión en liderazgo y convivencia, un pilar invisible que sostiene la armonía del grupo.

La "inmunidad" de De Paul frente al bajo rendimiento

El caso de Rodrigo De Paul genera un debate estrictamente futbolístico. Considerado durante años "el motor" de la Selección y el socio más simbiótico de Messi dentro y fuera de la cancha, el nivel del actual volante del Atlético de Madrid ha mostrado baches pronunciados.

Mientras que a otros futbolistas un bajón de rendimiento les ha costado la titularidad inmediata en un plantel ultra competitivo —como le ocurrió al propio Paredes en el Mundial de Qatar ante la irrupción de Enzo Fernández—, De Paul parece gozar de un margen de espera mucho más amplio. Para un sector del periodismo, esta "inmunidad" responde directamente a su estrecho lazo con el '10'. Sostener a un jugador de rendimiento bajísimo, argumentan, es una concesión para mantener cómodo al capitán.

¿Concesión o pragmatismo de vestuario?

La respuesta a si Scaloni dice la verdad se mueve en una línea delgada. Quienes defienden al entrenador sostienen que su ciclo ha dado sobradas muestras de personalidad: sentó a históricos cuando fue necesario, cambió esquemas sin temblarle el pulso y priorizó siempre el funcionamiento colectivo. Desde esta óptica, la presencia de De Paul y Paredes no es una imposición de Messi, sino una decisión pragmática de Scaloni, quien entiende que el fútbol no son solo 90 minutos de táctica, sino también la gestión de egos y la confianza interna.

Sin embargo, el fútbol es un deporte de presentes. Mientras el nivel de juego no acompañe a los nombres propios y las lesiones se antepongan al mérito de otros futbolistas que empujan desde atrás, la sombra del "armado de equipos consensuado" seguirá planeando sobre el predio de Ezeiza, sin importar cuántas veces el entrenador lo niegue ante los micrófonos.

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