En emotiva ceremonia y con palabras del escritor e historiador Vidal Mario y de la directora de la Biblioteca Pública Popular “Josefa L. de Urdapilleta”, Romina Noelia Luketich, esta institución concretó el viernes pasado el acto de clausura de los cursos 2025, con entrega de los correspondientes certificados a las egresadas.
Estuvieron además presentes miembros de la Asociación Amigos de la Biblioteca, docentes de la casa y de otras instituciones educativas, así como vecinos, socios y familiares de las egresadas.
El acto finalizó con espectáculos artísticos que estuvieron a cargo de la profesora de danzas Bianca Avalos y del ballet de la Escuela Pública de Gestión Social Nº 4.
“La clave es estudiar”
Tras entrega a la directora Luketich ejemplares de algunos de sus libros, el escritor Vidal Mario habló sobre la importancia de la lectura, del estudio y de la capacitación.
Este es el texto de su exposición:
“El escritor norteamericano Ray Bradbury decía que sin biblioteca no hay pasado ni futuro.
Con esta simple frase uno podría pasarse horas enteras ponderando la importancia que tienen estos espacios no solamente como corazones culturales, sino también como centros vitales de promoción de la educación, de la lectura, del conocimiento.
Hablar de conocimientos es también hablar de saberes como los que ustedes, protagonistas de estos cursos de la Biblioteca Pública Popular “Josefa Lema de Urdapilleta”, han incorporado a sus vidas.
Estos cursos me llevan a una palabra clave: estudiar.
En la vida es necesario ser más para pretender más, pero para ser más hay que estudiar.
No importa el tiempo, el género, o la edad que marque el almanaque: hay que estudiar.
La palabra estudiar a su vez lo lleva a uno a este maravilloso consejo que dio Bertold Brecht en su poema “Elogio al estudio”:
“¡Aprende! ¡Para quienes ha llegado el momento,
nunca será demasiado tarde!
¡Estudia, hombre asilado!
¡Estudia, hombreen la prisión!
¡Estudia, mujer en la cocina!
¡Estudia, sexagenario!
¡Busca la escuela, hombre sin techo!
¡Busca el saber, muerto de frío!
Hambriento, toma el libro: es un arma.
Tú debes asumir la dirección de tu vida”.
Sobre lo central que el saber es para cualquier persona, en mi libro “Estados Unidos: Los Comienzos”, recordé una reunión de Abraham Lincoln con dirigentes negros.
Dicho encuentro tuvo lugar cuando la pesadilla esclavista ya había terminado. El Presidente norteamericano les preguntó qué es lo primero que querían que el Gobierno hiciera por ellos.
“Queremos aprender a escribir y leer”, le respondieron.
Para esos negros, el conocimiento significaba poder, por lo que era el gran tesoro a buscar para que todo lo demás les viniera por añadidura.
Eso que le pidieron al presidente Lincoln, vuelve a llevarme a otra palabra clave: leer.
Leer es algo sagrado, algo que da luz al cerebro porque se convierte en entendimiento y sabiduría, que son más preciosos que todo el oro que se pueda acumular.
Esto lo vengo sosteniendo desde muy joven. En el primer libro que publiqué en 1974, en la página 109 señalé:
“Agregar aunque sea una pequeña biblioteca al hogar es como dotarla de un alma, un alma pura y acendrada que nos alumbra el camino que debemos seguir”.
Finalmente, este acto me recuerda a cuando en mi adolescencia yo también iba a cursos de capacitación.
Por ejemplo, un curso gratuito de dactilografía que a los 15 años cursé en una academia que había abierto el Centro de Empleados de Comercio de Resistencia.
Ese curso de dactilografía fue histórico para mí, no sólo porque me entregó un escudo para enfrentar a un mundo laboral que ya entonces era cada vez más competitivo.
También, porque ese curso me hizo conocer a la que después sería uno de los grandes amores de mi vida: la máquina de escribir.
Muchas gracias, y felicitaciones a los directivos, a los profesores, a las egresadas, a todos y cada uno de los protagonistas de este brillante cierre de cursos”.

