El primer ministro británico Keir Starmer no enfrentará una investigación parlamentaria tras las acusaciones de haber mentido en la Cámara de los Comunes sobre el nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos.
El caso generó cuestionamientos por los vínculos del exministro con Jeffrey Epstein y dudas sobre los controles de seguridad.
La moción para iniciar la investigación fue rechazada por 335 votos contra 223. El Partido Conservador impulsó la iniciativa, mientras que los diputados laboristas recibieron instrucciones internas para oponerse.
Pese a ello, catorce legisladores oficialistas avalaron la investigación y otros criticaron la imposición de la disciplina de voto, sugiriendo que el propio primer ministro podría haber remitido su caso al Comité de Privilegios para aclarar la situación.
El nombramiento de Mandelson, ex comisario europeo de Comercio, como embajador en Washington fue cuestionado al trascender que no superó los procedimientos de seguridad requeridos. Surgieron también dudas públicas por antecedentes relacionados con Jeffrey Epstein, financiero estadounidense condenado por delitos sexuales y fallecido en prisión en 2019 mientras aguardaba juicio.
La policía británica abrió una investigación en febrero sobre la posible transmisión de información gubernamental sensible a Epstein en 2009. Mandelson niega haber cometido irregularidades y no ha sido acusado formalmente.
El episodio provocó varias dimisiones en el entorno del jefe de Gobierno. Entre ellas, la de Morgan McSweeney, jefe de gabinete hasta febrero, quien ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de los Comunes reconoció haber cometido un “grave error” al recomendar la designación y pidió disculpas a las víctimas relacionadas con el caso Epstein.
La moción también generó tensiones con el servicio civil. Philip Barton, principal funcionario del Ministerio de Exteriores en el momento del nombramiento, declaró que existió presión para confirmar rápidamente al candidato, aunque negó que se hubieran omitido pasos en el procedimiento. Barton indicó que informó sobre los riesgos de elegir a una figura vinculada a Epstein.
McSweeney negó haber presionado a los funcionarios y sostuvo que, al momento de la recomendación, consideraba la relación con Epstein como “un conocimiento pasajero”.
En septiembre, el primer ministro destituyó a Mandelson tras la difusión de nuevos detalles sobre la amistad con el financiero estadounidense. Posteriormente, removió a Olly Robbins, principal funcionario del Ministerio de Exteriores, luego de conocer que la designación se aprobó a pesar de la opinión contraria de la agencia de seguridad gubernamental.
El debate generó reacciones dentro del oficialismo. Varios diputados laboristas manifestaron su desacuerdo con la imposición de la disciplina de voto. Emma Lewell, legisladora del Partido Laborista, expresó sentirse “defraudada, decepcionada y enojada”.
En la oposición, la líder conservadora Kemi Badenoch sostuvo que el nombramiento de un riesgo conocido para la seguridad nacional representa un fracaso gubernamental y llamó a los laboristas a no ser “cómplices de un encubrimiento”.
El rechazo a la moción permitió al primer ministro evitar la investigación formal, aunque el tema sigue generando presión en vísperas de las elecciones locales y regionales del 7 de mayo.
En el Reino Unido, mentir de forma deliberada ante el Parlamento constituye una infracción grave y un desprecio a la Cámara de los Comunes, lo que puede derivar en la dimisión del funcionario implicado. El precedente más reciente fue la renuncia de Boris Johnson en 2023, tras el informe del Comité de Privilegios sobre las fiestas en Downing Street durante la pandemia de covid-19.
