El policía que mató a su padre y a su expareja está estable y bajo custodia

5 de mayo 2026

La justicia chaqueña comienza a reconstruir el sangriento raid delictivo protagonizado por el cabo Luciano Etudie, quien tras asesinar a su padre por la disputa de un vehículo y ejecutar a su expareja frente a su hija, se encuentra internado en un sanatorio privado de Resistencia bajo estricta vigilancia policial.

El inicio de la tragedia: Un auto, el detonante del parricidio

La secuencia de horror comenzó la mañana de este martes en el domicilio de Luciano Alberto Etudie (57), padre del agresor, ubicado en la calle Lestani al 650. Según fuentes oficiales, el cabo acudió al lugar para exigirle a su progenitor las llaves de su automóvil.

Ante la negativa del hombre, el policía utilizó su arma reglamentaria 9 mm y le efectuó un disparo mortal. El cuerpo de la víctima fue hallado poco después por su propia hermana, quien dio aviso a las autoridades sin saber que lo peor estaba por venir.

Femicidio y secuestro: El horror en Tres Bocas

Tras el parricidio, Etudie huyó en el vehículo de su padre y se dirigió a la vivienda de su expareja. Allí, mediante el uso de la fuerza, obligó a la mujer y a su hija menor de edad a subir al auto.

El cabo condujo hasta el paraje Tres Bocas, en la zona costera, donde la situación culminó de la forma más violenta: el efectivo asesinó a la mujer en presencia de la niña y de los efectivos policiales que ya habían iniciado un operativo de rescate. En este contexto, el Cuerpo de Operaciones Especiales (COE) debió intervenir, disparando contra Etudie para neutralizarlo.

Estado de salud y situación judicial

El agresor ingresó pasado el mediodía al Hospital Perrando con una herida de arma de fuego que ingresó por el mentón y salió por el rostro.

  • Traslado: Tras ser estabilizado y sometido a una tomografía, fue derivado a un sanatorio privado de Resistencia.

  • Custodia: Permanece internado con consigna policial permanente.

  • Imputación: Se espera que en las próximas horas sea procesado por los delitos de femicidio y parricidio, ambos agravados por el uso de arma de fuego y el vínculo.

La comunidad de Puerto Vilelas y Resistencia permanece conmocionada ante un caso de violencia extrema donde el victimario, un agente del orden, utilizó su formación y su arma reglamentaria para destruir a su propio círculo familiar.

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