El lunes 27 a las 19, en el stand 1123 de Editorial Dunken de Buenos Aires, Vidal Mario presentará el libro número 29 de su vasta trayectoria literaria iniciada en 1974.
El título de su nuevo trabajo es “116 millones de dólares”, una historia de cómo nació una de las obras más emblemáticas de dicho escritor: “Napalpí, la herida abierta”.
Habla, concretamente, del libro que en 1998 reveló detalles tan escalofriantes como desconocidos de la masacre de aborígenes perpetrada el 19 de julio de 1924 contra aborígenes de la Reducción de Napalpí.
En el 2004, ese libro fue tomado como fuente para un juicio por la suma de 116 millones de dólares, contra el Estado Argentino.
En este nuevo libro, Mario cuenta la extraña historia de un simple folleto de apenas veintiséis páginas que sacudió la literatura chaqueña, cobró vuelo internacional, y desencadenó una millonaria demanda contra el Estado, por la referida suma.
La historia de la literatura argentina no registra otro caso o antecedente de algo así.
Sorprende, igualmente, la extraña forma en que se originó aquel libro, “Napalpí, la herida abierta”: nació como producto de una necesidad vecinal de comprar cemento para construir lajas con las cuales mejorar el acceso al barrio UCAL de Barranqueras.
No solamente fue sorprendente la forma en que nació dicho libro. También lo fue todo lo que dicha obra fue generando a partir de su publicación, en el mes de a marzo de 1998.
Una obra relevante
La relevancia que se le dio a aquella primera edición de “Napalpí, la herida abierta” quedó patentizado en comunicados como este, de los investigadores aborígenes Juan Chico y Mario Fernández, publicado en diario Norte del 21 de julio de 1999:
“Hasta la aparición del libro del escritor Vidal Mario en marzo de 1998, gran parte de nuestra sociedad desconocía la verdadera historia de la masacre de Napalpí, ocurrida el 19 de julio de 1924 en un lugar que ahora es sagrado para nosotros”.
El 26 de diciembre de 2004, el mismo periódico hizo el siguiente comentario sobre aquel millonario juicio contra el Estado Argentino, iniciado en noviembre de ese año:
“Gran repercusión causó el pasado mes de noviembre en noviembre la demanda de 116.000.000 de dólares presentada por la etnia toba contra el Estado Nacional Argentino como reparación histórica por la denominada Masacre de Napalpí.
Hasta el New York Times se hizo eco de la inédita demanda presentada ante el Juzgado Federal de Resistencia, con el patrocinio del abogado Carlos Alberto Díaz.
Tanto el Gobierno como la Legislatura efectuaron pronunciamientos de apoyo al reclamo de los aborígenes, cuyo análisis está a cargo del juez Carlos Skidelsky”.
Los extraños caminos de un libro
Además de aquella millonaria demanda, “Napalpí, la herida abierta” generó una cadena de hechos impensados.
Fue reeditado varias veces, y llevó a su autor a presentarlo en Nueva York y en varias ciudades españolas, entre ellas, Granada.
Motivó a otros escritores a escribir sobre el tema e inspiró la composición de canciones, obras pictóricas, teatrales y danzas alusivas. Produjo documentales, una banda de rock se puso de nombre “Napalpí”, la historia comenzó a ser enseñada en las escuelas primarias y secundarias de la provincia, y en la propia Casa Rosada se instaló un mural alusivo.
Luís Landriscina hizo conocer la historia por todo el país, y también fue difundida a Alemania, Austria y Suecia a través de la documentalista alemana Gaby Weber.
Lecko Zamora, filósofo y poeta wichí, escribió: “Son extraños los caminos del Señor, y los de algunos libros también”.
