El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió este martes con la mandataria venezolana Delcy Rodríguez en el primer encuentro entre ambos desde la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero, un hecho que derivó en la instalación de un gobierno supervisado por Washington en el país sudamericano.
“Sostuvimos una histórica reunión con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con quien conversamos sobre el fortalecimiento de la relación bilateral”, escribió Rodríguez en su cuenta oficial de X.
La mandataria agregó que temas como cooperación en áreas estratégicas como energía, minería y seguridad fueron el centro de la conversación durante el encuentro, que se realizó en el hotel Lotte New York Palace, en el marco de una recepción ofrecida por Trump a líderes extranjeros con motivo de la Semana de Alto Nivel de la ONU.
Además de ambos mandatarios, participaron el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, y el subjefe de gabinete Stephen Miller.
El encuentro se celebró a puerta cerrada y sin acceso de la prensa, a diferencia de otras reuniones mantenidas por Trump en Nueva York, como la que sostuvo con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
La cita se produjo poco después del controvertido acuerdo por el que Venezuela cedió a Estados Unidos parte de sus reservas petroleras y a escasos kilómetros de la prisión neoyorquina donde Nicolás Maduro permanece recluido, acusado de narcotráfico.
Se trata del primer encuentro entre un presidente estadounidense y un gobernante venezolano en más de once años, desde la breve reunión que mantuvieron Barack Obama y Nicolás Maduro durante la Cumbre de las Américas de 2015, celebrada en Panamá.
La principal muestra del acercamiento entre Washington y Caracas se produjo recientemente con el anuncio de un acuerdo petrolero que permitiría a Estados Unidos controlar una quinta parte de las reservas de crudo venezolanas.
El pacto ha suscitado recelos entre sectores que consideran que al Gobierno de Trump solo le interesa el petróleo y que no impulsa activamente una transición democrática en Venezuela.
Durante su estadía en Nueva York, los representantes venezolanos mantuvieron reuniones vinculadas con los sectores energético y minero, además de conversaciones sobre financiamiento y deuda con organismos multilaterales y empresas privadas. Rodríguez también se reunió con autoridades del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que trabaja en la aprobación de un préstamo de 2500 millones de dólares para Venezuela.
La relación entre Trump y Rodríguez se consolidó en los últimos meses en torno a acuerdos económicos y energéticos.
Sin embargo, la estrategia de Washington ha sido cuestionada por sectores opositores venezolanos y organizaciones de la diáspora, que sostienen que la Casa Blanca relegó las demandas de elecciones libres y el respaldo a la oposición encabezada por María Corina Machado para priorizar entendimientos vinculados al petróleo y las inversiones.
Horas antes de la reunión, Trump defendió esa política durante su discurso ante la Asamblea General de la ONU. Allí calificó a Maduro como un “dictador fuera de la ley”, destacó la liberación de cientos de presos políticos desde su detención y presentó la operación que llevó a su captura como una demostración de la disposición de Estados Unidos a utilizar su poder militar para proteger sus intereses en el hemisferio occidental.
El mandatario también elogió el acuerdo petrolero firmado el mes pasado con Caracas y reiteró su intención de impulsar inversiones por hasta 100.000 millones de dólares en la industria energética venezolana.
Mientras tanto, más de 50 venezolanos se manifestaron frente a la sede de la ONU para rechazar la presencia de Rodríguez y reclamar elecciones libres. Los participantes exhibieron pancartas con consignas como “Sin voto, no hay petróleo” y “Cara nueva, mismo régimen”, además de entonar cánticos contra la dirigente venezolana.
Varios de los manifestantes expresaron que respaldan las acciones adoptadas por Washington contra Maduro, pero reclamaron que cualquier proceso de inversión o recuperación económica esté acompañado por una transición democrática.
“Sin elecciones democráticas, sin una transición, no va a haber inversiones en Venezuela petroleras o de cualquier otro tipo que tengan éxito”, afirmó Oscar Correia, un ciudadano estadounidense de origen venezolano que participó de la protesta.
