Hay obras que no se miran: se habitan. Y hay muros que no separan, sino que conservan la memoria de una comunidad entera. Los murales “Chaco”, “Algodón” y “La Cosecha”, creados por el artista chaqueño Oscar Sánchez Kelly en la planta industrial MIDES de Puerto Tirol, pertenecen a esa categoría: la de las imágenes que narran la historia viva de un territorio.
En 1996, durante el XVI Encuentro de Geohistoria Regional de la UNNE, la Dra. Miryam Romagnoli ofreció una de las primeras lecturas profundas de estas obras.
Su planteo fue tan claro como revelador: el arte puede y debe leerse como un documento histórico y cultural. No como adorno ni como gesto estético aislado, sino como una forma de comprender la historia, la economía y la identidad de una región.
Romagnoli observó que estos murales nacen de un cruce concreto entre producción, territorio y representación simbólica.
La empresa MIDES decidió incorporar el arte al espacio industrial para humanizar el trabajo y tender un puente entre la producción textil y la historia social del algodón en el Chaco. Elegir a un artista local fue también una decisión de sentido: las imágenes debían hablar desde adentro, con el lenguaje del propio territorio y de su gente.
Así surgió una experiencia inédita. No solo por la magnitud de las obras 342 metros cuadrados, sino por su integración en un espacio cotidiano de producción. Sánchez Kelly no pintó para decorar un edificio: creó una obra que dialoga con la maquinaria, con el movimiento del trabajo y con la memoria colectiva del lugar. Cada escena remite a una historia compartida; cada figura contiene una parte del relato social del algodón y de quienes lo hicieron posible.
Con el paso del tiempo, la mirada sobre estos murales se profundizó. La Dra. Claudia G. Sánchez, interprete de la obra de su padre, Sánchez Kelly, reconoce hoy en “Chaco”, “Algodón” y “La Cosecha” un antecedente pionero en Argentina de lo que actualmente se denomina arte inmersivo.
Aunque en 1996 ese término aún no circulaba, las obras ya proponían una experiencia envolvente: el espectador no se limita a mirar, se siente dentro del relato, rodeado por imágenes que conectan arte y vida cotidiana, memoria y presente.
Treinta años después de aquel reconocimiento académico que los definió como documento histórico y cultural, estas obras se enfrentan a una amenaza silenciosa: su posible desaparición. Y la pregunta es inevitable: ¿qué se pierde cuando desaparece una obra que guarda la memoria de un pueblo?
No se pierde solo pintura. Se pierde el testimonio de una economía que sostuvo familias, de una cultura del trabajo que dio identidad, de un paisaje social que marcó generaciones.
En los muros de MIDES permanece la huella de un tiempo en el que el algodón organizaba la vida, la producción y el sentido de pertenencia. Allí está narrado, sin palabras, el vínculo profundo entre territorio y comunidad.
Hoy, cuando el cultivo del algodón y la industria textil atraviesan momentos críticos en Argentina y su presencia se debilita en la vida cotidiana, estas imágenes adquieren un valor aún más intenso. Se vuelven memoria activa. Recuerdo material de aquello que dio forma al tejido social del Chaco durante décadas.
Preservarlos no es un gesto nostálgico ni una decisión estética: es un acto de conciencia. Porque estos murales no pertenecen únicamente al ámbito artístico ni a una institución. Son parte de un patrimonio que habla de todos.
Interpelan a la cultura, a la academia, a la gestión pública y, sobre todo, a la sociedad. Nos obligan a preguntarnos qué hacemos con aquello que cuenta quiénes fuimos y, en gran medida, quiénes somos.
La historia ya los reconoció como documento cultural. La pregunta, ahora, es si estaremos a la altura de ese reconocimiento.
Nota: El testimonio documental de la Dra. Miryam Romagnoli, presentado en el XVI Encuentro de Geohistoria Regional de 1996 y publicado por la Facultad de Humanidades, me fue proporcionado gracias a la valiosa colaboración del historiador Dr. Marcos Altamirano y de la Dra. María Laura Salinas, presidenta de la Junta de Estudios Históricos del Chaco. Muchas gracias



