La posibilidad de que se desarrolle una versión extrema del fenómeno de El Niño ha puesto en alerta a los expertos en meteorología y a los gobiernos provinciales de Argentina. Tras los recientes informes de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), la comunidad científica debate si estamos ante la formación de un "Súper El Niño", similar al evento histórico de 1997.
Cautela ante los modelos climáticos
A pesar de la alarma generada en sectores agropecuarios y gobiernos municipales, especialistas consultados por La Nación, como el meteorólogo Pedro Di Nezio, subrayan que todavía no hay certezas absolutas. Los modelos actuales están en una fase de ajuste y mayo será el mes clave para determinar si la temperatura del océano alcanza el "punto de no retorno".
"Mucho del 'hype' actual surge de interpretaciones incorrectas. Los modelos son imprecisos y esto podría tratarse de una falsa alarma, aunque la vigilancia es extrema", señalan los expertos.
Los riesgos para Argentina
De confirmarse esta versión severa, los impactos en el territorio nacional podrían ser significativos, especialmente por la acumulación de humedad y energía en la atmósfera. Los principales riesgos incluyen:
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Tormentas extremas: Aumento en la frecuencia e intensidad de las precipitaciones.
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Riesgo de inundaciones: Preocupación central en la provincia de Buenos Aires y la zona del Litoral.
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Sudestadas: Mayor probabilidad de vientos fuertes y crecidas del río.
¿Cuándo se verían los efectos?
Si el fenómeno escala a su versión más agresiva, los primeros síntomas claros comenzarían a notarse en poco más de un mes, con un pico de intensidad previsto para diciembre de 2026. A diferencia de La Niña, este fenómeno suele ser más breve pero con una descarga de energía mucho más violenta.
Por el momento, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) prevé un trimestre (mayo-junio-julio) con temperaturas superiores a lo normal en gran parte del país, independientemente de si el "Súper El Niño" termina de consolidarse.
Ante este escenario, las autoridades de infraestructura ya trabajan en la limpieza de cuencas y planes de contingencia, recordando que la prevención es la única herramienta ante la incertidumbre climática.
