A 75 años de un logro de todos los chaqueños

Por Vidal Mario - Periodista, escritor, historiador

10 de agosto 2026

Cuando iban a cumplirse 60 años de la provincialización del Chaco, el gobernador de entonces anunció que el principal salón de actos de la Casa de Gobierno pasaría a llamarse “Salón Auditorio 8 de Agosto de 1951”, pero días después, alegando “falta de consenso”, dio marcha atrás en su decisión.

Lástima: hubiese sido un justo reconocimiento a generaciones enteras de gremialistas, maestros, estudiantes, periodistas, hombres públicos, municipios, y comisiones de fomento para los que desde mucho antes de 1951 la provincialización del Territorio Nacional del Chaco era una bandera de lucha.

Ese salón de actos siguió y sigue llevando el nombre de un “matador de indios”, como en Reconquista algunos llaman al general Manuel Obligado, comandante el jefe de las fuerzas del Chaco Austral y Jefe del Estado Mayor de la Expedición Victorica durante la denominada “Conquista del Desierto Verde”.

Yrigoyen, pionero

Cierto sector político muestra a la ley de provincialización del Chaco promulgada el 8 de agosto de 1951 como una resonante conquista obrera, un triunfo de la clase trabajadora chaqueña. En realidad, esa es una verdad inventada.

La verdad histórica indica que ya desde comienzos del siglo pasado todas las clases sociales chaqueñas venían tocando los timbres porteños para reclamar que este territorio dejara de ser un triste apéndice del Ministerio del Interior de la Nación.

Remotas publicaciones atestiguan que ya en los primeros años del siglo XX era una generalizada ambición y aspiración de los pobladores de esta región. Viejas hojas como las de “La Voz del Chaco”, “Heraldo Chaqueño”, “El Colono”, “Chaco Provincia”, “Estampa Chaqueña” y “El Territorio”, así lo certifican.

La teoría porteña de que por acá aún se carecía de cultura cívica como para auto-gobernarse, era inaceptable.

El primero que presentó un proyecto de ley en tal sentido fue Yrigoyen, el 20 de septiembre de 1922.

Tan fuertemente quedó registrada en la historia la calidad pionera de ese mandatario que, veintiocho años después, en 1950, el senador correntino Eduardo Madariaga sugirió que el Chaco pasara a llamarse “Provincia de Yrigoyen”.

Cuando pidió al Congreso la provincialización no sólo del Chaco sino también de Misiones y La Pampa, Yrigoyen advirtió que “la no provincialización de dichos territorios importa desconocerles su capacidad para gobernarse por sí mismos”.

Lamentablemente, como si aún no hubiera llegado la hora, en esa oportunidad no hubo voto favorable.

La oposición de Perón

Para las elecciones de 1946, la Unión Cívica Radical, el Partido Socialista y el Partido Progresista incluyeron en sus respectivas plataformas el tema de la provincialización.

Perón, sin embargo, no lo consideró necesario.

Más aún, en su “Plan de Gobernación del Estado” que formaba parte del Primer Plan Quinquenal presentado el 19 de octubre de 1946, anotó que no era viable.

“El problema es tan complejo que resultaría prematuro concretar aquellas aspiraciones en proyectos de ley sin haber previamente realizado los estudios necesarios”, argumentó.

Los senadores Alberto Durand y Vicente Saadi, así como el diputado Ernesto Sanmartino no lo vieron así, y presentaron proyectos de provincialización. En 1947, igual proceder tuvieron los legisladores Gabriel Delmazo y Juan E. Errecart.

En 1948, visitó la localidad de El Zapallar el secretario general de la CGT, José Espejo.

El Sindicato Único de Trabajadores Agrarios, conducido por Felipe Gallardo, le entregó abundante documentación que reflejaba la potencia económica chaqueña.

Espejo también llevó a Buenos Aires planillas con firmas de miles de trabajadores pidiendo provincialización.

Copias de esas abundantes documentaciones fueron enviadas a la Cámara de Diputados, a la Cámara de Senadores, al presidente Perón, y a Eva Perón.

El matrimonio presidencial no le prestó atención. Tenía otra urgencia: la reelección de Perón.

Tal cosa no lo permitía la Constitución de 1853, por lo que había que cambiarla. Lo hicieron en 1949 a través de una Convención Constituyente tan antidemocrática como la que dos años después se organizaría en el Chaco para la Constitución de 1951.

Recién cuando solucionaron el asunto de la reelección presidencial que empezaron a pensar en la provincialización. Ahora necesitaban ampliar el espectro electoral con vistas a las elecciones ya cercanas porque habían sido adelantadas.

Así fue como, con gran sentido de la oportunidad electoral, concedieron a los territorios nacionales el derecho de elegir presidente y vicepresidente de la Nación.

Otra vez Eva Perón

El 27 de junio de 1951 se elevó al Senado con la firma de Eva Perón (para entonces con la salud ya quebrantada) un pedido de provincialización del Chaco y de La Pampa.

La firma de dicha nota fue la única intervención suya en toda esta historia, pero la intensa propaganda oficial terminó convirtiéndola en el alma máter de la conquista.

El 4 de julio, el ministro de Asuntos Políticos de la Nación, Román A. Subiza, fue al Senado a ajustar los detalles. No podía haber problema porque, de los catorce senadores, trece eran peronistas.

La Cámara de Diputados tampoco representaba problema alguno porque en ese ámbito la mayoría peronista también era abrumadora: más de dos tercios.

Así fue como el 27 de julio se sancionó la ley 14.037, promulgada el 8 de agosto de 1951.

Aunque barnizada de intencionalidad política, el Chaco por fin recibía lo que ya largamente merecía.

Tal intencionalidad política se confirmó incluso en una pastoral del obispo de Resistencia, Nicolás De Carlo, quien, además de elogiar a Perón y a Eva Perón, exhortó a votar por el peronismo en las elecciones del siguiente mes de noviembre.

El 6 de septiembre de 1951, dicho líder religioso ordenó que en las misas de todas las iglesias, capillas y oratorios los sacerdotes leyeran un mensaje eclesiástico suyo de apoyo a Perón.

Según el obispo, la provincialización había sido “un acto jurídico realizado por la acción justiciera del presidente de la República, general Juan Perón; el empeño tesonero de su señora esposa, y la voluntad decidida del Congreso Nacional”.

La intencionalidad política de la provincialización quedó confirmada igualmente en los nombres que pusieron a los flamantes Estados provinciales: Presidente Perón, al Chaco, y Eva Perón, a La Pampa, respectivamente.

El escudo peronista fue adoptado como escudo oficial de la Provincia “Presidente Perón”, al cual hasta añadieron la cabeza de Perón.

Son cosas hoy ya meramente anecdóticas. Lo importante fue que el 8 de agosto de 1951 en Argentina nació una nueva provincia: Chaco.

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