El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantuvo un encuentro histórico con el presidente de Siria, Ahmad al-Sharaa, a quien el mandatario estadounidense le pidió normalizar las relaciones con Israel.
El cara a cara tuvo lugar en Riad (Arabia Saudita), al margen de la cumbre entre Trump y los jefes de Estado del Consejo de Cooperación del Golfo, y supone un giro significativo en la política exterior de Washington hacia un país devastado por más de una década de guerra civil.
Durante su encuentro con el presidente sirio, Ahmed al-Sharaa, el mandatario estadounidense Donald Trump planteó cinco condiciones fundamentales para levantar las sanciones de Washington y reanudar las relaciones bilaterales. Entre los requisitos figuran la adhesión de Siria a los Acuerdos de Abraham para normalizar vínculos con Israel, la deportación de terroristas extranjeros, la expulsión de grupos terroristas palestinos, la cooperación para evitar un resurgimiento del ISIS y la asunción del control de las prisiones del ISIS actualmente en manos de las fuerzas kurdas. A cambio, Trump se comprometió a restablecer las relaciones diplomáticas.
El presidente interino de Siria, quien es cuestionado desde algunos sectores por su pasado yihadista, y Trump se estrecharon la mano al reunirse junto al príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, y, mediante videoconferencia, con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, el principal apoyo del nuevo gobierno en Damasco.
Washington detalló que el encuentro se desarrolló a puertas cerradas, sin acceso directo a periodistas, pero permitió que ambos mandatarios discutieran temas sensibles. Trump anunció, antes de la reunión, que su administración levantará las sanciones económicas impuestas a Damasco desde hace más de una década.
En Riad, Trump expresó su intención de dejar atrás las “guerras eternas” de Estados Unidos en Oriente Medio y afirmó: “Eliminamos las sanciones para darle a Siria una oportunidad de paz bajo el liderazgo de al-Sharaa”.
Estos movimientos despertaron entusiasmo en las calles de la capital siria, donde miles de ciudadanos celebraron con fuegos artificiales y banderas. Las sanciones, impuestas en 2011 como presión sobre el régimen de Bashar al-Assad, serán eliminadas si se establece un gobierno capaz de garantizar la paz, según indicó la administración de Trump.
El presidente manifestó su esperanza en que al-Sharaa contribuya a estabilizar el país, aunque persistan dudas sobre sus lazos con grupos extremistas.
Durante el discurso dirigido a la cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo, Trump comentó sobre la situación siria: “Actualmente estamos explorando la normalización de las relaciones con el nuevo gobierno de Siria, como saben”.
Además, destacó la participación del Secretario Rubio en conversaciones con el Ministro de Asuntos Exteriores sirio en Turquía y mencionó: “Estoy ordenando el cese de las sanciones contra Siria para darles un nuevo comienzo. Les da una oportunidad de grandeza”.
La gira de Trump por el Golfo Pérsico incluye además una visita a Qatar, considerado un aliado estratégico de Estados Unidos. Qatar, liderado por el emir Tamim bin Hamad Al Thani, ha jugado un papel esencial en la mediación de conflictos en Gaza y en negociaciones con los talibanes en Afganistán. La Base Aérea Al-Udeid, ubicada en Qatar, destaca la importancia militar y estratégica del país.
Con estas acciones, la administración de Trump busca generar un cambio significativo y estable en las relaciones de Estados Unidos con Siria, impactando a toda la región de Oriente Medio en el proceso.
Las imágenes de la reunión, posteriormente difundidas, mostraron a Trump estrechando la mano de al-Sharaa junto al príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, reflejando un potencial nuevo capítulo en las relaciones diplomáticas en la región.

