jueves 10 de septiembre, 2026

Falleció el periodista Chiche Gelblung

9 de septiembre 2026

A los 82 años murió Samuel "Chiche" Gelblung, y con él se fue un estilo de periodismo. Conductor y productor de televisión y radio, director de medios gráficos y digitales, falleció tras permanecer internado en el Sanatorio Mater Dei por problemas respiratorios.

De esos “animales” del oficio, trabajó hasta sus últimos días como presentador de su propio programa en la pantalla chica, Chiche 2020, en Crónica TV; y como habitué de la mesa de Polémica en el Bar, el ciclo de América del que participó en varias de sus ediciones.

“No me imagino descansando, soy medio inconsciente, y tampoco noto que el cuerpo me lo pida. Yo me siento bastante inmaduro, todavía hago cosas de pendejo”, le decía a Clarín en el 2009.

Controvertido e irreverente, desde sus inicios en la gráfica cultivó una suerte de ‘periodismo verdad’ sensacionalista, que en varios casos rozaba lo ficticio. “Nunca dejes que la verdad te arruine una buena nota”, era su lema cuando dirigía la revista Gente, en los ‘70.

Se vanagloriaba de poseer un anecdotario inagotable. Entre tantos, muchos recuerdan su relato de un viaje como cronista al Atolón de Mururoa, adonde habían aparecido miles de pescados muertos en la orilla por una prueba nuclear. Al llegar, la marea se los había llevado. Chiche compró una bolsa llena de pescados en un mercado, los tiró en la playa y sacó la foto principal. Si no había noticia, Chiche se encargaba de generarla, un estilo que marcó una época.

Hace un par de años, al cumplir 80, Chiche sorprendió al describir su infancia en una entrevista con Infobae. Hijo de Alfredo Gelblung –industrial del cuero- y Berta Cohen, los recordó como “comunistas de los muy militantes. Y eso también iba condicionando una personalidad. Mi abuelo paterno, stalinista acérrimo, no sabía ni leer ni escribir en español por lo que firmaba con sus iniciales en ídish, pero sin embargo era tan vivo que llegó a ser tesorero del Partido".

"Crecí entre allanamientos, teniendo que correr a quemar libros. Ya a los 8 hacía de campana en las reuniones clandestinas. Y me mandaban a mí por ser el único que conocía bien las patentes de los patrulleros”, repasó. Pero esa infancia también transcurrió entre el trabajo –ya que se ocupaba de llevar las encomiendas de su padre-, los cuidados de su pediatra (nada menos que Arnaldo Rascovsky) y los estudios primarios en la Escuela 15, Antonio Devoto. Siempre evocó que, desde muy chico, conoció “la calle”, y todas las clases sociales.

Fuente: clarin.com

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