martes 8 de septiembre, 2026

Perón, ¿padre de la justicia social?

Por Vidal Mario - Periodista, escritor, historiador

7 de septiembre 2026

Esto lo dijo Osvaldo Bayer, testigo presencial de los primeros dos gobiernos de Perón:

“El peronismo escondió durante mucho tiempo la historia de las conquistas sociales anterior a 1945. Durante muchos años a la gente se le hizo creer que las luchas obreras y los logros sociales nacieron con Perón, pero eso era inventado”.

Pero no siempre Perón pensó como lo dijo Bayer. Cuando comenzó a gobernar ponderaba a muchos argentinos del pasado.

En un discurso que pronunció el 5 de julio de 1946 dijo: “Muchos hombres públicos actuaron con brillo, con eficacia y con patriotismo, mereciendo la gratitud de la Nación”.

Pero después cambió de discurso. Empezó a decir que en realidad el país había vivido hasta entonces como en la Edad Media, y que él venía a inaugurar una “Nueva Argentina”.

Decía (las mentalidades no instruidas le creían) que los argentinos siempre fueron explotados por un deshumanizado capitalismo, que los “vendepatria” entregaron la Nación a los imperialismos, y que él iba a liberarlos de ese triste colonialismo.

Trazaba cuadros pavorosos del pasado histórico argentino. Aquellos hombres públicos a quienes al principio elogiaba pasaron a ser hombres que entregaron nuestro patrimonio nacional, que todos ellos desoyeron el clamor del pueblo de mayor justicia, y que antes de él todos los gobernantes habían estado de espaldas al pueblo porque simplemente obedecían las instrucciones que recibían desde afuera.

Lo extraño sigue siendo que quien esto decía durante muchos años ocultó cosas como la masacre de indios pilagá en Formosa cometida en octubre de 1947, durante su gobierno.

Amnesia histórica

 

Perón no podía ignorar que ya desde los primeros momentos de la Argentina como país libre sus sucesivos gobernantes encararon los problemas derivados de la injusticia social.

El primero fue el de los esclavos: Argentina tuvo el privilegio de comenzar la liberación de los mismos.

En este sentido, estaría bien recordar lo que la Asamblea del Año 1813 proclamó sobre la esclavitud de los negros:

“Este bárbaro derecho del más fuerte desaparecerá en lo sucesivo de nuestro hemisferio, y se extinguirá sucesivamente hasta que regenerada esa miserable raza iguale a todas las clases del Estado y haga ver que la naturaleza nunca ha formado esclavos, sino hombres, pero que la educación ha dividido la tierra en opresores y oprimidos”.

Igual determinación tomó respecto de los “miserables indios” que hasta entonces, afirmaba, habían “gemido bajo el peso de su suerte”.

Derogó la mita, las encomiendas y el yanaconazgo, Los indígenas fueron declarados “hombres perfectamente libres y con igualdad de derechos a todos los demás ciudadanos que las pueblan”.

Esa misma Asamblea (además de darnos el Himno) también suprimió los privilegios de sangre, destruyó los instrumentos de tortura, abolió la Inquisición, declaró la libertad de quienes naciesen de vientres esclavos, y también la libertad de todos aquellos que, siendo esclavos, a partir de ese momento pisasen territorio argentino.

Cuarenta años después de tales proclamaciones, ya casi no quedaban esclavos en la Argentina. Los pocos que aún podía haber fueron declarados libres por la Constitución de 1853.

Ya en su preámbulo dicha Constitución no dejaba lugar a dudas sobre sus objetivos de “afianzar la justicia, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para los argentinos de todos los tiempos y para los hombres del mundo que quieran habitar en nuestro suelo”.

¿Alguna vez el peronismo dio o dará una lista de leyes sociales dictadas por Perón desde 1946 hasta 1955? No lo hizo, ni lo hará, porque nunca dictó una ley social.

Sin embargo, la propaganda oficial le dio el título de “Padre de la Justicia Social”.

Aguinaldo, ¿logro social de Perón?

Frecuentemente, aparece en las redes sociales esta leyenda: “Aguinaldo. Te gusta cobrarlo, ¿no?. Perón lo hizo”.

En realidad, los hoy llamados “logros sociales” de Perón (aguinaldo, estatuto del peón de campo, ampliación del sistema jubilatorio) fueron instituidas en diciembre de 1945, ya en los tramos finales de la dictadura militar iniciada en 1943.

Si se fijan bien los ojos en las fechas de creación de dichos “logros sociales de Perón” se verá que las mismas coinciden con la campaña electoral oficialista para las elecciones que estaban previstas para febrero de 1946 y para las cuales el candidato de la dictadura militar era Perón.

Eran derechos sociales que en otros países ya existían, inclusive en el pobre y empobrecido Paraguay.

En el Paraguay, el aguinaldo y el estatuto del peón de campo ya existían desde 1936. Y eso que recién hacía tres años que ese país había salido de otra cruenta guerra.

Definitivamente, Perón no fue el “padre de la justicia social”, algo muy fácil de comprobar: desde 1903 hasta 1943 se incorporaron a la legislación argentina cincuenta y un leyes sociales.

Por ejemplo, en 1905 el presidente Roca instituyó el descanso dominical, en 1907, Figueroa Alcorta promulgó la ley de protección del trabajo de mujeres y niños; en 1915, Sáenz Peña promulgó la ley de accidentes de trabajo, y en 1918 Victorino de la Plaza instituyó la primera reglamentación del trabajo a domicilio.

En 1924, durante la presidencia de Marcelo T. de Alvear se sancionó la primera ley de jubilaciones; la jornada laboral de ocho horas fue instituida por Yrigoyen en 1929, y en 1933 el presidente de facto Uriburu dictó leyes de protección de la maternidad y licencia paga por enfermedades.

Antes de la aparición del peronismo, estas y otras decenas de leyes sociales fueron mejorando poco a poco y paulatinamente la vida de la población argentina.

A toda esa legislación social se sumaban la asistencia social privada (religiosa y laica) que, sin intencionalidad política ni de vanagloria personal de algún gobernante, ya existían antes de Perón.

Había centenares de sociedades benefactoras y mutualistas, hospitales, sanatorios, guarderías, consultorios gratuitos, asilos, talleres, escuelas, campos de deportes, y colonias de vacaciones en todo el país.

Todo lo señalado se hacía sin ruido ni alharaca, porque quienes los hacían tenían conciencia de que era su deber. No se hacían para la propaganda personal de ningún gobernante.

Tampoco existía eso de “para los amigos, todo, para los enemigos, ni justicia”. Lo que se hacía, se los hacía para beneficio de todos por igual.

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