El comerciante Carlos Chagra fue condenado este martes a tres años de prisión en suspenso por la caza de un yaguareté en cercanías de Clorinda, Formosa. La pena, dictada por el Juzgado Federal N°2 de esa provincia, es la máxima prevista por la Ley 22.421 para el delito de caza prohibida de fauna silvestre agravada por la participación de tres o más personas.
La condena se conoció luego de un giro en el proceso judicial. Lo que estaba previsto como el comienzo de un juicio oral y público terminó resolviéndose mediante un juicio abreviado, acordado entre la Fiscalía, la defensa y las tres querellas: la Administración de Parques Nacionales, la Fundación Red Yaguareté y el Gobierno de Formosa.
La audiencia se realizó de manera virtual y estuvo encabezada por la jueza federal Belén López Macé. Durante el encuentro, Chagra reconoció haber participado de la persecución y muerte del ejemplar, y admitió además que el daño provocado por la pérdida del animal no puede ser reparado económicamente.
Como parte del acuerdo también se estableció el pago de una suma de cinco millones de pesos, aunque todavía resta definir a qué organismo será destinado ese dinero. Los fundamentos de la sentencia y las reglas de conducta que deberá cumplir el condenado se conocerán el próximo 7 de septiembre, en una audiencia que, en principio, también sería remota.
Un cambio en la postura del acusado
La resolución marcó un cambio significativo respecto de la posición que Chagra había sostenido durante la investigación. Hasta antes del juicio había negado ser el hombre que aparecía en las imágenes, aseguraba que nunca había matado un animal y cuestionaba la autenticidad del video incorporado como evidencia.
Incluso había sostenido que no se encontraba en la Argentina cuando ocurrió el episodio. Sin embargo, al aceptar el juicio abreviado y ratificar el acuerdo ante la magistrada, reconoció finalmente su participación en la cacería.
La causa comenzó después de que se difundiera en redes sociales un video en el que se observa la persecución del yaguareté y su posterior muerte. El material había sido publicado por el propio acusado y se convirtió en una de las principales pruebas del expediente.
