La confirmación del fallecimiento de Jorge Messi, padre de Lionel Messi, conmocionó a la opinión pública tras confirmarse el pasado 8 de agosto a través de un comunicado oficial del Sanatorio Centro de Rosario. La noticia puso fin a un estricto y blindado hermetismo sobre su salud que la familia logró sostener de forma ininterrumpida durante los últimos años.
A pesar de haber atravesado diversas dificultades médicas que requirieron atención en centros asistenciales de Rosario y Buenos Aires, la privacidad de su cuadro se mantuvo bajo absoluto resguardo. Salvo una breve aclaración realizada por la familia el pasado 18 de junio de 2026 para desmentir versiones erróneas, no se emitieron partes médicos hasta el desenlace final, incluso durante sus últimos 20 días de internación en una concurrida clínica rosarina.
El caso reabrió el debate sobre el secreto médico y la ética profesional ante pacientes de enorme exposición internacional. Dardo Dorato, secretario general de la Asociación Médica de Rosario, destacó la conducta ejemplar de médicos, enfermeros y personal administrativo que resguardaron la historia clínica de Jorge Messi. Un pacto de confidencialidad que ya tenía antecedente en julio de 2015, cuando Antonela Roccuzzo estuvo internada en el Hospital Español de Rosario y la institución protegió del mismo modo la intimidad de la familia.
