La rápida imputación por "Homicidio Agravado" contra Victoria Luz Cantero tras la muerte de su pareja volvió a instalar un interrogante incómodo en la opinión pública: ¿pesa de la misma manera la balanza de la Justicia y la condena social cuando la víctima es un hombre?
El violento episodio en el que Matías Julián Álvarez Guardia (29) perdió la vida tras recibir una herida de arma blanca en el tórax durante una discusión de pareja derivó en la inmediata detención de Victoria Luz Cantero (25), hoy formalmente imputada por homicidio agravado por el vínculo.
Sin embargo, más allá del avance de los peritajes y de la instrucción a cargo de la fiscalía de turno, el caso destapó una discusión recurrente tanto en las calles como en el entorno digital.
La difusión pública de las imágenes de la joven detenida y la celeridad con la que el hecho copó la agenda mediática reabrieron el debate: ¿existiría el mismo abordaje policial, judicial y mediático si los roles de la tragedia hubiesen estado invertidos?
Percepción social, perspectiva de género y la paridad ante la ley
Para diversos sectores de la sociedad, la inmediatez en las medidas preventivas y el rigor de la carátula judicial aplicados sobre Cantero demuestran el accionar estándar ante un hecho consumado de máxima gravedad.
No obstante, voces en el ámbito jurídico y social plantean si los atenuantes, el contexto previo o los alegatos de legítima defensa suelen evaluarse bajo la misma vara analítica según el género de quien empuña el arma.
Por un lado, colectivos de la sociedad civil remarcan que la violencia no distingue género a la hora de cobrar vidas y que el esclarecimiento de la verdad debe ser ciego a cualquier condicionamiento ideológico.
Por otro, analistas en materia judicial sostienen que el juzgamiento de estos crímenes exige la aplicación estricta del Código Penal, garantizando el debido proceso para evitar que el reclamo de justicia se contamine por sesgos de género o prejuzgamientos sociales.
Mientras la causa suma testimonios y aguarda los informes finales de autopsia y pericias sobre los celulares y elementos secuestrados, la muerte de Álvarez Guardia deja abiertas preguntas profundas sobre el funcionamiento de las instituciones y el criterio con el que la sociedad juzga las tragedias pasionales y de pareja.
