Estados Unidos anunció este jueves la imposición de un nuevo arancel del 25% sobre diversas importaciones procedentes de Brasil, tras una investigación de un año sobre las políticas comerciales y otros ámbitos del país sudamericano. La medida entrará en vigor el 22 de julio, según confirmó un alto funcionario estadounidense.
Quedarán exentos productos como carne de res, café y determinadas piezas para aeronaves, además de otros bienes que Estados Unidos no produce. “Las prácticas comerciales desleales de Brasil han impedido que los trabajadores y productores estadounidenses accedan a este importante mercado”, señaló el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, en un comunicado.
Washington justificó la decisión en la Sección 301 de la Ley de Comercio y dejó abierta la posibilidad de nuevas negociaciones para resolver los problemas identificados. Entre las preocupaciones planteadas por Estados Unidos figuran medidas que considera perjudiciales en el comercio digital, la “competencia desleal” vinculada al sistema de pagos electrónicos estatal PIX y el trato preferencial que Brasil concede a socios como México e India.
El gobierno de Donald Trump descartó que la investigación responda a motivos políticos y advirtió que eventuales represalias podrían derivar en nuevas contramedidas. No obstante, funcionarios estadounidenses aseguraron que las conversaciones recientes con Brasil fueron constructivas.
Por su parte, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, rechazó el anuncio de la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos sobre la imposición de los aranceles y cuestionó la legitimidad de las investigaciones realizadas por esa agencia estadounidense. “El gobierno brasileño repudia la decisión anunciada hoy por el gobierno de Estados Unidos relativa a la imposición de aranceles del 25% sobre productos brasileños”, afirmó.
El año pasado, la administración de Donald Trump ya había impuesto fuertes aranceles a Brasil en el contexto del juicio por el golpe de Estado contra Jair Bolsonaro, quien actualmente cumple una condena de 27 años de prisión. Gran parte de esas medidas fueron revertidas tras negociaciones bilaterales, en un resultado que favoreció al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
En una audiencia pública celebrada este mes en Washington, el candidato presidencial brasileño Flavio Bolsonaro pidió a Estados Unidos que desistiera de aplicar nuevos aranceles. Argumentó que esa decisión favorecería políticamente a su rival, el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de cara a las elecciones de octubre.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, respaldó la imposición de aranceles del 25%. El jefe de la diplomacia estadounidense afirmó que la decisión responde a la falta de negociaciones “de buena fe” por parte del gobierno de Lula da Silva.
En un mensaje publicado en la red social X, Rubio aseguró que Trump instruyó al Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR) para aplicar los gravámenes y enfatizó que “no debe haber confusión” sobre el motivo de la medida. Además, acusó a Lula de anteponer “su propio ego” durante el último año en lugar de buscar un acuerdo beneficioso para el pueblo brasileño.
Rubio calificó las políticas económicas del presidente brasileño como “malas para los estadounidenses y malas para los brasileños” y responsabilizó al gobierno de Brasil por la falta de entendimiento comercial con Estados Unidos.
