El Gobierno británico anunció el martes que en 2027 llevará a cabo el mayor ejercicio de defensa nacional en décadas, una señal de que Londres asume que el territorio del Reino Unido es ya un objetivo directo de la guerra híbrida rusa.
El simulacro, bautizado como Operación ALBISTON SHADOW, implicará durante varios días a ministros y centenares de funcionarios de toda la administración para ensayar la respuesta estatal ante ataques que operan por debajo del umbral convencional: ciberofensivas, sabotajes a infraestructuras críticas y operaciones de influencia extranjera.
El escenario preciso permanecerá clasificado, pero el Gobierno ha confirmado que el ejercicio complementará CMX27, el simulacro de gestión de crisis de la OTAN diseñado para evaluar la coordinación política y militar de los aliados ante amenazas graves. Darren Jones, secretario jefe ante el primer ministro, formalizó el anuncio como parte del Programa de Defensa Interior orientado a reforzar la resiliencia nacional.
La invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022 quebró la certeza de que la isla quedaba al margen de las amenazas directas. Desde entonces, Londres ha documentado una escalada de acciones híbridas atribuidas a Moscú: sabotajes industriales, ciberataques contra infraestructuras y campañas de desinformación dirigidas a erosionar el apoyo occidental a Kiev. La OTAN ha advertido que Rusia podría estar en condiciones de atacar Europa antes de 2030.
El anuncio incorpora también una actualización sustancial del Registro Nacional de Riesgos, el documento oficial que cataloga las amenazas al país. Por primera vez, el registro incluye los intentos de interferir en el proceso democrático: injerencia electoral, campañas de desinformación y operaciones de influencia extranjera.
En total se han añadido siete nuevas categorías, entre ellas ciberataques contra infraestructuras de datos, sistemas hídricos y redes policiales, así como un riesgo específico de “fallo de resiliencia digital”, incorporado tras el colapso informático de CrowdStrike en julio de 2024, cuando un fallo en una actualización de software paralizó más de ocho millones de ordenadores con Windows en todo el mundo.
En paralelo, el Gobierno actualizará los War Books, los planes de crisis clasificados que coordinan la respuesta departamental ante amenazas al territorio nacional. Estos documentos no se revisaban desde 2004. La decisión refleja la magnitud del cambio percibido: los planes elaborados antes de la guerra en Ucrania y antes de que el ciberespacio se convirtiera en dominio de confrontación permanente han quedado obsoletos.
El paquete incluye además el lanzamiento de una campaña nacional de resiliencia ciudadana prevista para finales de este año, que animará a los hogares a prepararse ante emergencias que van desde fenómenos meteorológicos extremos hasta ciberataques, alineando al Reino Unido con la práctica habitual en países nórdicos y bálticos.
La Operación ALBISTON SHADOW supone el reconocimiento explícito de que la defensa del territorio británico exige implicar a toda la sociedad.
El jefe del Estado Mayor de la Defensa, el almirante Richard Knighton, advirtió en diciembre pasado que la situación de seguridad era “más peligrosa de lo que he conocido en mi carrera” y reclamó un enfoque de toda la nación para que el país pueda seguir funcionando en una crisis. El simulacro de 2027 será la primera prueba real de si esa ambición puede traducirse en preparación efectiva.
