En un partido no apto para cardíacos, la Selección Argentina volvió a dar una muestra de carácter. Tras empatar en los 90 minutos reglamentarios, la Albiceleste derrotó 3-1 a Suiza en el tiempo suplementario, selló su clasificación a las semifinales del Mundial y ya palpita un cruce histórico contra Inglaterra.
El encuentro en Kansas City fue duro, trabado y con los dientes apretados. Cuando el cansancio y los fantasmas de los penales empezaban a pesar, apareció la jerarquía individual. A los 111 minutos, Julián Álvarez frotó la lámpara y destrabó el partido con un tremendo golazo que hizo delirar a los miles de hinchas argentinos. Ya sobre el cierre del suplementario, con Suiza completamente jugada en ataque, Lautaro Martínez aprovechó una contra para liquidar el trámite y asegurar el boleto.
El equipo de Lionel Scaloni no tiene tiempo para relajarse. Este miércoles, en Atlanta, Argentina buscará el pase a la gran final de la Copa del Mundo frente a Inglaterra, en lo que promete ser otra batalla épica.
