Murió un violento de los años 70, por Vidal Mario

17 de marzo 2025

Por Vidal Mario*

El 12 de noviembre de 1972, Aníbal Ponti integró un comando que copó LT5 Radio Chaco para emitir un mensaje relacionado con el inminente regreso de Perón al país.

El ataque incluyó la toma de rehenes para cubrir la retirada de los atacantes. “Fue emocionante”, dijo, muchos años después, sobre este hecho.

Hace algunos años elogió el ataque al regimiento de Formosa que la organización a la que pertenecía perpetró el 5 de octubre de 1975. Al respecto, afirmó que el asalto “tuvo la perfección típica de Yaguer, un cuadro militar muy capacitado”.

Aludía a su ex jefe Raúl Clemente Yaguer, comandante del Estado Mayor Nacional del Ejército Montonero.

Siempre se enorgulleció de que en la cárcel lo hayan puesto en el pabellón de los “irrecuperables”.

Ponti murió el pasado miércoles y sus amigos lo recordaron como un “referente de la lucha por los derechos humanos”, “luchador por la Memoria y la Justicia” y “símbolo de la resistencia peronista”.

Sería más apropiado recordarlo como uno que en los turbulentos años 70, sustentándose en doctrinas inútilmente violentas, le encantaba jugar al revolucionario.

Bajo los nombres de guerra “Luís” o “Tatu”, fue un peón de Montoneros, organización subversiva que en el Chaco enfrentó al gobierno de Deolindo Felipe Bittel.

Un comunicado revelador

 El 25 de abril de 1975 (plena gobernación de Bittel), la Policía del Chaco emitió el siguiente comunicado:

“1°).- Desde el día 17 de abril en la ciudad de Sáenz Peña se efectuaron detenciones y allanamientos ordenadas por la Justicia Federal, los que permitieron comprobar que personas pertenecientes a las Ligas Agrarias realizaban encubiertamente actividades netamente subversivas y militaban en organizaciones proscriptas.

2°).- Las investigaciones efectuadas permitieron esclarecer totalmente los siguientes hechos:

A): Atentados con explosivos a los establecimientos de Bunge y Born de Presidencia Roque Sáenz Peña, en diciembre de 1974.

Participaron de los atentados a las oficinas de Bunge y Born, Aníbal Ponti y el asesor legal de las Ligas Agrarias Chaqueñas, doctor Luís Juan Rodríguez, ambos oficiales de Montoneros.

B).- Incendio de un camión con acoplado que transportaba girasol, en la localidad de Tres Isletas, hecho con bombas molotov, atentado producido en el mes de febrero de 1975.

C).- Diseminación de clavos miguelitos por las principales rutas de la provincia, que causaron graves daños a los medios de transporte por automotor.

D).- Planificación de atentados contra comisarías, autoridades policiales y contra funcionarios del gobierno de Deolindo Felipe Bittel.

3°).- Por surgir responsabilidad penal en estos hechos se procedió a la detención, a disposición de la Justicia Federal, de 19 personas, a lo que deben agregarse varios prófugos cuya captura fue recomendada a todas las policías del país.

4°).- Se secuestraron planos de Resistencia y de otras localidades del interior con señalamiento de objetivos de futuros atentados; armas y explosivos de guerra, municiones de guerra y de uso civil, impresos de propaganda de la organización Montoneros, documentaciones en blanco y negro del Registro Nacional del Automotor con sello y firma falsificados del jefe de dicha repartición, chapas patentes de vehículos, así como armas y explosivos ocultos en domicilios particulares de zonas urbanas y en “embutes” ubicados en zonas rurales.

Del incendio del camión de Bunge y Born durante un paro de productores de girasol organizado por Ligas Agrarias, participaron también Alicia Casavonne de Guerra, Carlos Héctor Horiansky (“Felipe”), Carlos Servando Píccoli (“Dante”) y el ingeniero agrónomo Rafael María Menéndez, cuyo nombre de guerra es “Raúl”.

Los mismos, armados con revólveres calibre 38 y pistolas calibre 38, llegaron en un automóvil Renault 12 propiedad de Píccoli al lugar donde estaba estacionado el enorme camión con acoplado, y lo incendiaron.

Torturado en tiempos democráticos

La primera vez que Ponti cayó preso fue en abril de 1974, cuando allanaron su casa de avenida San Martín casi Castelli. La organización armada a la que pertenecía ya había sido declarada fuera de la ley por el gobierno de Isabel Perón. Liberado al poco tiempo, volvió a ser arrestado el 6 de febrero del año 1975.

Según declaraciones suyas que constan en el Tribunal Oral Federal de Resistencia, “se lo mantuvo incomunicado por aproximadamente cuarenta días, se lo torturó con golpes, asfixiándolo. Puesto desnudo sobre una cama elástica de metal, atado de pies y manos, le aplicaron picana eléctrica en la boca, ano y genitales”. Así lo dijo ante los jueces Juan Manuel Iglesias, Eduardo Aníbal Belforte y Selva Angélica Spessot.

Luego de levantársele la incomunicación y de ser llevado a prestar declaración en el Juzgado Federal de Resistencia, fue liberado el siguiente mes de abril o mayo.

Pero los militares que tomaron el poder en marzo de 1976 lo volvieron a detener, y esta vez su prisión duró siete años.

Fue liberado por decreto 1163 del año 1982.

(*) Periodista, escritor, historiador.

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