El primer ministro británico Keir Starmer enfrenta este martes una votación en la Cámara de los Comunes para definir si se abre una investigación parlamentaria sobre sus declaraciones respecto del proceso de selección de Peter Mandelson, en un nuevo capítulo de la crisis política que golpea a su gobierno.
El presidente de la Cámara de los Comunes, Lindsay Hoyle, confirmó que habilitará el debate y que luego corresponderá a los diputados decidir si el Comité de Privilegios debe intervenir para determinar si Starmer indujo a error al Parlamento.
Hoyle precisó que su decisión respondió a pedidos de “numerosos” legisladores, incluida la líder conservadora Kemi Badenoch, y subrayó que su papel es el de “guardián” para asegurar que este tipo de votaciones se celebren “con moderación”, sin tomar posición sobre el fondo del caso.
La oposición conservadora sostiene que Starmer engañó a los diputados al afirmar que se siguió el “debido proceso” en la designación de Mandelson como embajador británico en Estados Unidos y al asegurar que “no se ejerció ningún tipo de presión” sobre funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores.
Badenoch afirmó que el primer ministro engañó al Parlamento “en repetidas ocasiones” y pidió a los legisladores laboristas “reflexionar sobre sus conciencias” antes de la votación.
El caso se centra en el nombramiento de Mandelson en 2024 y en la posterior revelación de que no había superado la verificación de seguridad en los tiempos previstos, además de la controversia por sus vínculos con el fallecido delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein.
Starmer rechazó las acusaciones y calificó la iniciativa impulsada por los conservadores como una “maniobra”.
En un discurso pronunciado el lunes por la noche ante el Grupo Parlamentario Laborista, el jefe de gobierno pidió disciplina interna y dijo a sus diputados: “Mañana será pura política y debemos permanecer unidos en contra de ella”.
Según informó la BBC, es probable que la bancada laborista reciba instrucciones formales para votar en contra de la moción conservadora, en lugar de conceder libertad de voto. Fuentes citadas por la emisora pública británica señalaron además que ministros del gabinete se comunicaron telefónicamente con diputados laboristas para convencerlos de respaldar al primer ministro.
El Partido Laborista cuenta con mayoría en la Cámara de los Comunes, por lo que la apertura de una investigación requeriría que un número considerable de sus propios diputados vote a favor o se abstenga.
Downing Street defendió la posición del gobierno y aseguró que las acusaciones conservadoras “carecen de fundamento”. Un portavoz sostuvo que el Ejecutivo está “colaborando con los dos procesos parlamentarios que ya están en marcha” y que lo hace “con total transparencia”.
Entre esos procesos figura la publicación de documentos vinculados al nombramiento de Mandelson mediante comparecencia pública y las sesiones abiertas ante la Comisión de Asuntos Exteriores, que evalúa el proceso de verificación de antecedentes.
El lunes, el gobierno también difundió una carta fechada en septiembre de 2025 en la que el entonces jefe de la administración pública, Chris Wormald, indicó al primer ministro que se habían seguido los “procesos adecuados”.
Ese mismo día, la Comisión de Asuntos Exteriores publicó pruebas escritas del Ministerio de Asuntos Exteriores elaboradas en consulta con Ian Collard, entonces jefe de seguridad del departamento. En el documento se indicó que Collard sintió “presión para lograr un resultado rápido” debido al “contacto regular desde el número 10”, en referencia a la oficina del primer ministro.
Sin embargo, también se precisó que el funcionario “no considera que esta presión haya influido en el juicio profesional” propio ni de su equipo.
La controversia se intensificó después de que Mandelson fuera destituido siete meses después de iniciar funciones en Washington D.C. debido a su amistad con Epstein. Starmer pidió disculpas por ese nombramiento, aunque siguió enfrentando preguntas sobre la rapidez con la que avanzó el proceso.
La semana pasada, el ex funcionario de mayor rango del Ministerio de Asuntos Exteriores, Olly Robbins, declaró ante la Comisión de Asuntos Exteriores que existió una “presión constante”, aunque aclaró que ello no alteró su decisión sobre la autorización de seguridad.
En un intento por precisar su postura, Starmer declaró al Sunday Times que existen “diferentes tipos de presión” y añadió: “Hay presión: ‘¿Podemos terminar esto rápido?’, lo cual no es una presión inusual. Es la presión diaria que enfrenta un gobierno”.
El antecedente inmediato de una pesquisa de este tipo es el caso del ex primer ministro Boris Johnson, a quien el Comité de Privilegios concluyó en 2023 que había inducido a error a la Cámara por el escándalo del partygate.
El Código Ministerial británico establece que los ministros que engañen deliberadamente al Parlamento deben renunciar, mientras que los errores involuntarios deben corregirse “a la mayor brevedad posible”.
