El historiador Vidal Mario dialogó con Primera Línea en el marco de otro aniversario más del 24 de marzo, fecha en que se recuerda el último golpe de estado en el país. No está de acuerdo que se denomine “Día de la Memoria”, porque “se están homenajeando y endiosando a militantes de la izquierda armada”. Sin embargo, también cuestionó al gobierno de facto que ocupó ilegalmente el poder durante 7 años en la Argentina.

Lo primero que dijo fue que en esa época “sucedieron cosas que nunca tendrían que haber sucedido en un país que se precia de cristiano como el nuestro”, e inmediatamente recordó que hubo un episodio que ocurrió en Resistencia y del cual hoy nadie se acuerda.

“En los primeros días de marzo de 1976, apenas una semana antes del golpe, Montoneros estuvo a punto de atacar el Regimiento de Resistencia del grupo de artillería 7, la compañía de comunicación y el distrito militar Chaco” el que se encuentra sobre avenida 9 de Julio.

El hecho no se pudo concretar porque en el paralelo 28, es decir la frontera con Santa Fe, interceptaron un camión que venía cargado de armas y sus ocupantes “cantaron” cuál era el objetivo que tenían: “Atacar el Regimiento de resistencia”, después de eso sobrevino dos intensos días de operativos, donde fuerzas combinadas del ejército, la policía provincial y federal efectuaron más de 20 detenciones”.

De hecho, aseguró que hoy en día “Todavía caminan entre nosotros por Resistencia, algunos de esos detenidos”.

El escritor consideró que De haberse consumado el atentado, “con toda seguridad se hubiera producido una masacre similar al copamiento de Formosa en octubre de 1975”.

No obstante, desde el sector político, pero también civil, “el golpe militar de 1976”, fue una suerte de “gran alivio”, ante la tensa situación de violencia que se vivía en las calles. “Lo que no pensábamos, era que después los militares iban a actuar con la misma falta de códigos que los terroristas”.

Vidal insiste en que se generó “una guerra civil no declarada”, donde no se respetaban los códigos propios de una guerra, ya que mataban desde ambos lados.

“El 5 de enero de 1976 se reúnen los militares con Isabel Perón y le piden su alejamiento”, y proponen que le den la presidencia a Luder, presidente del Senado, pero éste lo rechaza porque considera que se convertiría en un traidor del peronismo. De hecho, la respuesta de Isabel tampoco fue positiva y aseguró que la única forma de que la saquen de la presidencia era por la fuerza.

Sin embargo, hubo sectores del peronismo que veía en Isabel al problema. Mario contó que el militar Masera se reunió con algunos diputados peronistas de la tendencia antivertialista, como Julio Bárbaro y Nilda Garré, “que había sido ‘la comandante Teresa’ de los montes tucumanos”.

“Se quería dar una salida política al mandato de Isabel pero la situación estaba cada vez más difícil. El vacío de poder que llevó el costo de la vida al 334, 8 por ciento, y la violencia que no cesaba, realmente hacía aconsejable el alejamiento de Isabel.

Se había tensado tanto la situación que se pensaba que “o tomaban el poder los guerrilleros, o lo tomaban los militares y esto último fue lo que pasó en marzo del 76”.

Comparación con otro golpe de Estado

Vidal dijo que una situación similar había sucedido durante el segundo mandato de Perón, cuando otro golpe militar tomó el poder 1955. Según dijo, el presidente había prometido al partido peronista renunciar y de hecho convocó al pueblo a la Plaza de Mayo, el 31 de agosto del 55 para anunciar su renuncia, algo que no hizo. Por el contrario, ese día, en su discurso pidió salir “a matar a los opositores. Ahí se dieron cuenta que Perón se había vuelto loco”.

“La última reflexión con respecto al golpe que puedo hacer, es que en el marco de la mal llamada Memoria, se están homenajeando, endiosando, a militantes de la izquierda armada, mientras que los soldados y otros efectivos de la fuerza de seguridad, que también cayeran en esa guerra, fueron olvidados como si pertenecieran o como si fuesen mártires de alguna religión inexistentes” consideró.

En este aspecto, continuó: “Nunca nadie civilizado puede justificar la Masacre de Margarita Belén, pero hay que reconocer que algunas de las victimas estuvieron involucradas en el copamiento del Regimiento de Formosa y fueron detenidos por un gobierno constitucional. Por eso, qué bueno sería que aparezcan en los archivos judiciales federales los expedientes relacionados con todos y cada uno de esos subversivos” pidió.

“Todos tenemos derecho a un juicio justo, más allá de la gravedad de las cosas que hayamos hecho. Entonces, se tiene que dar a conocer de una vez, qué hicieron en ese momento”, sostuvo.

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