Visitaron la redacción de Primera Línea, un grupo de Vecinos Autoconvocados que se encuentran molestos ante la inacción de las autoridades municipales con respecto a los ruidos molestos y disturbios que ocasionan los boliches tanto en Resistencia como en Machagai, desde hace años. afirman que a pesar de las ordenanzas y leyes, poco pueden hacer para revertir esta situación.

Manuel Alberto Lencina es de Machagai y hace más de 30 años que vive sobre la avenida Sarmiento 119 y denuncia que en su medianera habilitaron una bailanta desde hace más 12 años, provocando desorden, ruidos molestos y peleas.

“Yo prácticamente hace más de 600 fines de semana que no puedo descansar. Ya soy jubilado y prácticamente ya tengo 70 años. Mi señora es jubilada y no podemos descansar”, denunció.

Relató que la ordenanza, la 1814/05 no se cumple y ella establece acerca de los requisitos edilicios que deben cumplir los boliches, que no lo cumplen. “La ordenanza dicen que en caso de incendio debe tener una puerta rebatible, pero esto tiene dos persianas”, lamentó.

A pesar de denunciar por años estas irregularidades, nunca tuvo una respuesta favorable. Sus reclamos incluso llegaron hasta, Nelson Moussin, inspector de los jueces, “pero quedó todo igual”. Lo mismo sucedió con el Procurador General Adjunto, Miguel Fontaine, pero no hubo soluciones visibles.

Por todo esto, “yo ahora voy a hacer una acción legal contra el municipio” de Machagai.

Los tormentos que sufre el vecino no solamente tienen que ver con las consecuencias de los ruidos molestos, sino también por las amenazas de muerte que sufrió por parte de la propietaria del lugar. “La señora Ana Benítez y los mismo sus hijos, o los patovicas que tienen”. A raíz de esto, él radicó una denuncia que ya se encuentra en la Justicia.

Machagai recientemente fue noticia porque frente a un reconocido boliche, dos hermanos fueron apuñalados por un hombre, uno de ellos murió y otro se encuentra internado. Ambos estaban alcoholizados y mantuvieron una discusión verbal con un tercero que los atacó y luego se dio a la fuga. Lencina afirma que ese mismo local fue denunciado por otro vecino que hoy falleció y que se advirtió en varias oportunidades que se podrían producir serios inconvenientes en el lugar.

La única respuesta que tuvo hasta el momento, fue una ordenanza sobre la zonificación de los locales bailables, que sin embargo, no los satisfizo ya que se habla de un tiempo de 3 años. “Es imposible, porque es mucho tiempo. Hay un casino que hicieron frente a mi casa y lo hicieron en cuatro meses y para reubicar ellos tienen tres años. Yo estoy sacado, tengo que vivir tomando pastillas para dormir” criticó.

En Resistencia no se puede dormir

En Resistencia la situación no es distinta. Según el ingeniero Roberto Biolchi, llegó a contar seis boliches junto a la medianera de su domicilio. “El sonido se propaga por un medio sólido y la tapa del inodoro hablaba sola. La casa y el techo vibraban. Eso es una muerte lenta, te están torturando con el sonido y la agresión acústica. El único que se da cuenta de esto es el vecino que lo padece, porque viene la jueza y sabe que ese va a su casa a poder descansar”, sentenció.

Aseguró que en la actualidad es imposible vivir en paz durante los fines de semana en el casco céntrico. “Yo le pregunté a los dueños de Clover hasta qué hora funcionaban porque mi madre está enferma y me dijeron ‘andá a vivir a Monte Alto o Villa Fabiana’”.

De igual manera, cuestiona la inacción de los funcionarios municipales “porque saben de los problemas que tenemos los vecinos, inclusive la doctora Grillo también tenía problemas con un bar, pero ella resuelve el problema y nosotros no”.

“Nosotros seguimos sufriendo. Motos que circulan a gran velocidad en la vereda. En la Güemes estoy rodeado del casino, donde los problemas son las motos, también tenemos La Barra , hay un kiosco frente a la YPF, está Singara y vos llamas a Ruidos Molestos y te dicen ‘estamos sin móviles señor si usted puede hacer la gauchada y hace la denuncia y así nos ponen los móviles’”.

“Lo que yo le pido es a las autoridades municipales que hagan cumplir las leyes y que bajen los decibeles porque eso va a evitar que se propague a la vecindad, porque lo que  no se puede parar con nada son los bajos”, continuó.

Por último, contó acerca de otro caso particular, con el restaurante Balcarce. Según él, el lugar dispuso de un patio chopero en el pulmón de manzana, que está rodeado de vecinos. “El Jefe de Inspección General dijo que no está habilitado para funcionar como patio de fiestas”. En esa oportunidad, el sonido marcaba 120 decibeles, pero la denuncia no prosperó. “Ellos hacen su negocio y el resto de los vecinos no existimos. No sé cuál es el problema, porque las autoridades municipales no hacen caso”, finalizó.

 

 

 

 


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