Visitaron la redacción de Primera Línea, Diego Sodja y Daniel Schmid, referentes de Vecinos Autoconvocados, organización que trata de tomar la posta en algunas problemáticas ciudadanas. Hoy en día dos temas los desvelan: los boliches y el medio ambiente, aunque también hacen fuerte hincapié en la inseguridad.

La agrupación ha presentado un proyecto de ley a nivel provincial y un proyecto de ordenanza municipal para reubicarlos fuera del ejido de la ciudad habida cuenta de los problemas relacionados con ruidos molestos.

La ida es sacarlos del centro de la ciudad como en las provincias de Salta, Santa fe o Mar del Plata, aunque todo lleva su tiempo. Recordaron que cuando asumió Capitanich en a intendencia se interesó en el tema y de hecho se hablaba de tres posibilidades: llevarlos cerca del aeropuerto, por la ruta hacia Makallé y o bien por ruta 16 como quien va hacia Corrientes, cerca del hotel Del Pomar.

Ellos son conscientes de que un lugar para ubicar a los boliches debería tener las comodidades suficientes para llegar de forma accesible y contar con seguridad, aunque afirman que es más seguro concentrar los locales bailables en un solo predio que tenerlos dispersos por toda la ciudad.

“Lo que pedimos es que los lugares con boliches fuera del centro, tienen que tener: seguridad, acceso de colectivos, un local fijo de medicina o asistencia médica, (en caso de que suceda algo), iluminación, estacionamiento, además de que ese lugar no es solamente divertimiento nocturno, porque necesitamos que haya escuelas, colegios, instituciones deportivas, comedores, bar. Todo eso está englobado dentro de nuestro proyecto”, explicó Schmid.

En este aspecto también recordó que hace años se había propuesto llevarlos hacia otro lugar pero habría fracaso el proyecto porque se habló de un boicot: “El tipo que tenía instalado un negocio durante mucho tiempo en el centro, ¿por qué se iba a ir a invertir afuera? Además de que no había motivaciones económicas. En otros lugares, como en Salta, y Tucumán, se les da un plazo, entonces se los promocionaba con el predio del terreno. Acá no, acá fue una ley o una ordenanza tomada un poquito de los pelos y se prendieron de eso”, explicó.

Por su parte, Diego Sodja ironizó con respecto a los controles de alcoholemia ya que “resulta que los únicos borrachos estamos en la Sarmiento. Yo tengo 70 años y vienen y me controlan Los Padres en la Ruta, yo necesito un bisabuelo que me controle no un padre. No puedo ir a pescar a las 6 de la mañana porque tengo que esperar a que me controlen, entonces también es un poquito discriminatorio” cuestionó ya que considera que en otros sectores de la ciudad no lo hacen.

“También me pregunto cuánto de control hay en la Castelli,  en la Soberanía, donde hay bailantas y otras cosas, pero no van porque tienen miedo de ir. Entonces hagamos las cosas correctamente y pongamos Padres en la Ruta en todas las calles”, sentenció.

Con respecto a los ruidos molestos, Shmid recordó una anécdota que le sucedió en su casa. Resulta que el edificio contiguo de su  vivienda es un boliche, que por lo general, “apaga la música cuando la jueza de faltas se hace presente para constatar los decibeles”.

“La tuve y tengo pruebas, desde las 3 hasta las 5 de la mañana, adentro de mi dormitorio con tres personas más tratando de controlar y cuando se fueron, el griterío y lo que me dijeron a mí del otro lado, es irreproducible, o sea alguien les avisa. Y en una tercera ocasión, la jueza me dijo que ‘no está funcionando bien el decibelímetro’. Entonces, inocentemente le pregunto, debe haber más y me dijo, ‘no señor, tenemos uno en reparación, y con este andamos’”.

Recuperación de las lagunas

Otro tema que los Vecinos Autoconvocados están trabajando fuertemente es el del medio ambiente. En este aspecto lograron que la APA tome conocimiento acerca de cómo se fue ocupando un espacio verde y una laguna con cartelería y alambrados, ubicada en “avenida Sarmiento, al lado del bar Rosseto, que está completamente cubierto por cartelería y alambrada, con pedido para construir.

Del caso se interesaron los concejales Juan Manuel Chapo, y Cecilia Baroni, que junto con Gustavo Mártinez lograron mantener un acercamiento con la APA y “fuimos un poco los ojos de ellos y con lo cual estamos logrando bastante”.

De hecho, destacó a “la gente que llega a tiempo y hace las acciones necesarias.  Estamos trabajando en profundizar eso porque no pueden estar en todo por la cantidad de gente que está rellenando el terreno”.

En este aspecto, aclararon que  “el problema es que muchas veces se creen dueño de las lagunas” cuando compran un lote”, cuando por ley se establece que las lagunas deben ser de acceso libe y no estar ocupadas por un privado.

Sodja brindó un dato interesante: de las 70 lagunas que existían en Resistencia, hoy hay apenas 20.

“El colegio Nacional era una laguna, llegaba casi a la avenida San Martín. Después, donde está Sameep era una laguna y en Rrentas también. Se ahí pasaba casi 200 metros hasta la Arguello. Y de ahí seguía hasta la Laguna Prosperidad y después hasta el río Negro”.

“Ahora se está robando con maquinarias las defensas en Vélez Sarsfield y calle Alemania, donde directamente para robar la tierra de la calle, dejaron un poste de alta tensión totalmente descalzado” advirtió y aseguró que también hay calles cortadas por los propietarios porque rellenaron las lagunas.

“Hay ordenanzas municipales del 78 en adelante donde dicen que tenés que mantener todo el borde libre por 15 metros a nivel provincial,  a nivel nacional se llega a 35 metros de costa. Eso tiene que ser de libre acceso pero eso no se lo explica a quien compra. En el nuevo Código Civil, en el artículo 237 te aclara que en caso de utilizare, debe ser libre el acceso a la laguna” explicó Schmid.

Graves consecuencias diarias

“Creo que hemos abierto los ojos a las autoridades porque se sobrepasó un poco el tema. Con toda esta movida que hemos hecho fue eso. Porqué se inunda Resistencia: Había 71 lagunas en 1928 y hoy hay menos de 30 y las que hay están, la mayoría está en un 50 por ciento rellenada y eso hace que luego los vecinos se quejen”.

Otro ejemplo es el del Riacho Arazá, donde “quedamos con un canal de la Soberanía que está cubierto de hojas, árboles y arbustos, que es un desastre y el cauce original desapareció. El riacho ortega es lo mismo”.

De hecho, las consecuencias todavía son más graves y van más allá de lo netamente ambiental. “No es solamente la temperatura ambiental, sino la parte de aboles que desaparecen porque desaparecen hasta los arbustos más chiquititos. Estas matando la fauna, la flora y lo más importante, acá en Resistencia llueven 50 milímetros y nos inundamos, Dios quiera que no lluevan 300 mm de golpe porque vamos a tomar agua de la Plaza 25 de Mayo. Pero es porque se llenaron los drenajes, se han taponado todo lo que eran drenajes naturales de la ciudad” lamentó.

Sodja le agregó que la avenida Italia se inunda “desde mil años porque la avenida iba a la laguna Arguello ¿y si rellenas la laguna Arguello donde va el agua?, el desastre lo hicieron los tecnócratas de turno”.

 

Contaminación visual

Por otro lado, en la avenida Sarmiento “se desmontaron alrededor de 50 o 60 metros o más de espacios de árboles en un lapso de más de 500 metros y aparecieron unos pilotes y cuando quisimos reaccionar, la cartelería ya estaba puesta” con respecto a avisos publicitarios.

“En 2013 ya se decía en una ordenanza municipal que en no más de 4 años deberían desaparecer todos los carteles de la avenida Sarmiento, Sabin y todo lo que fuera contaminación visual en cualquiera de las entradas de Resistencia”, recordó, a pesar de que hoy en día no se respeta.

 

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