Usos correctos del tapaboca en los más chicos: menores de 2 años y bebés están excluidos

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La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) elaboró una serie de advertencias y buenas prácticas a la hora de proteger a los más chicos con las máscaras faciales que ya forman parte de lo que llaman “nueva normalidad”.

En bebés y niños menores de dos años, advierten, “las máscaras podrían dificultar la inhalación y la exhalación, dado que tienen vías respiratorias más pequeñas, tienen que trabajar más para absorber oxígeno a través de una máscara y pueden reinhalar el dióxido de carbono espirado”, explican.

Y van más allá: “Un ajuste ceñido le dará menos acceso al aire, y un ajuste holgado no proporcionará mucha protección. También existe el riesgo de que el bebé intente quitarse una máscara o enganches en sitios salientes y que la máscara y sus cintas se enreden pudiendo causar lesiones”.

En cuanto al uso correcto, que implica lavarse las manos antes de ponerse una máscara u otra cubierta y luego evitar tocarse la cara una vez que esté puesta, “eso es difícil de hacer cumplir entre los niños, especialmente los más chicos. De hecho, puede ser que se toquen con más frecuencia, lo que aumenta el riesgo de contagio”.

Los de alrededor de tres años en adelante pueden necesitar usar una máscara en lugares públicos, pero lo más importante es mantener el distanciamiento social y que los miembros de la familia se laven las manos antes de tocar al bebé o al niño pequeño”, agregan los pediatras de la SAP. También aclaran que “no hay máscaras N95 aprobadas para niños pequeños, que deben reservarse para personal de salud”.

Máscaras mojadas, máscaras sucias Los niños “babean, escupen y expulsan sus secreciones de sus narices. Todo esto podría humedecer la tela de una máscara o una cubierta de tela. Y cuando tocan la máscara y luego tocan otra superficie, los niños pueden ser una fuente de infección”, grafican desde la SAP.

¿Cuándo y dónde es conveniente ponérselas? Para los pediatras, el empleo del tapabocas es “recomendable recién a partir de los 3 años. Para que la mascarilla sea efectiva, debe utilizarse correctamente. Tanto la colocación, como el uso y la retirada de la mascarilla en los niños debe estar siempre supervisada por un adulto”, explican.

En lugares públicos donde es difícil mantenerse a más de dos metros de distancia de otras personas, en lugares cerrados y de aglomeración -transporte público, supermercados, bancos o farmacias- y en áreas donde el virus se ha propagado rápidamente, habría que evitar llevar a los chicos.

Para que los más pequeños, que pueden no entender por qué no pueden correr hacia las personas o tocar cosas que no deberían, el mejor enfoque es “mantenerlos en casa y en espacios alejados de otras personas y superficies comunes”, aseguran. Por ello, en la Ciudad de Buenos Aires se determinó el corte obligatorio a los seis años de edad: para garantizar “la protección desde el entendimiento”.

Usos correctos

Las máscaras mal ajustadas son menos efectivas, y es difícil ajustar adecuadamente la cara de un niño pequeño. Incluso las máscaras de tamaño pediátrico son demasiado grandes para los más chiquitos, advierten desde la SAP. El tapabocas efectivo debe “cubrir la nariz, la boca y el mentón”. Y como orientación de medidas, de 3 a 5 años deben medir 5,5 cm por 13 cm; de 6 a 9, 6,5 cm por 15 cm) y hasta 12, de 8,5 cm por 17 cm. Siempre recordar lavarlas o descartarlas tras al menos dos horas de uso continuado.

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