Se trata de la chacra 21. Desde allí, las familias tienen que caminar más de dos kilómetros para llegar a la ruta 11. Hay ancianos y niños en constante peligro debido a la presencia de víboras y todo tipo de bichos y, sobre todo, mosquitos.

Hasta el momento, ninguna autoridad fue a verlos. Están totalmente aislados por el agua en los campos, que llega hasta la rodilla.


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