Una testigo declaró vía streaming desde Nueva York en la causa Kwaszko-Altamirano

Una abogada y un gendarme retirado rompieron el vínculo sentimental y estalló una batalla legal de la mujer contra su expareja. La causa se inició en el 2016. Ayer, mediante videoconferencia expuso una testigo en el juicio oral que se desarrolla en la Cámara Segunda en lo Criminal de Resistencia.

86
Testigo expuso en un juicio oral por videoconferencia desde Nueva York.

Una testigo, residente en Nueva York, Estados Unidos, expuso ayer, mediante videoconferencia, en el juicio oral que se desarrolla en la Sala Unipersonal Nº 2 de la Cámara Segunda en lo Criminal de Resistencia, dijeron fuentes judiciales.

Haciendo uso de la tecnología y, a fin de garantizar el derecho de acceso a la justicia de la ciudadanía, se realizó una audiencia de debate en un juicio oral que contó con la declaración de una testigo residente en el exterior.

El debate se ventila en la Sala Unipersonal N° 2, a cargo del camarista Víctor Del Río, quien enfatizó la importancia de la diligencia con el uso de herramientas tecnológicas y consideró además como “un paso más para mostrar que la justicia del Chaco no se detuvo nunca durante el período de la pandemia”.

Se trata de la causa Nº 402/2016-1 “Altamirano, Pedro s/ coacción agravada en el contexto de la ley Nacional Nº 26.845 en concurso real con portación de arma de guerra sin la debida autorización legal con amenaza simple, desobediencia judicial y privación ilegítima de la libertad”.

Participaron de la audiencia la querellante Mónica Kwaszko, el fiscal de Cámara Martín Bogado, el defensor Mario Almirón y la secretaria, Susana Grandi. Cada una de las partes intervino a distancia y respetando las normas de salubridad y trabajo dispuestas por los gobiernos nacional, provincial y el Superior Tribunal de Justicia del Chaco por la emergencia sanitaria para evitar la propagación del coronavirus.

Mónica Adriana Kwaszko, es abogada, oriunda de la provincia de Buenos Aires. En el 2010 se puso en pareja con Pedro Altamirano, comandante mayor (R) de Gendarmería Nacional. Pero, al año de convivencia la relación comenzó a  deteriorarse. Crecieron los malos tratos. A fines de 2015 la mujer recibió una paliza y fue amenazada con un arma de fuego. A partir de esa instancia violenta y viendo que la situación empeoró, Kwaszko inició en el 2016 una causa penal contra Altamirano.

Una convivencia que terminó mal y un inmueble en litigio

Se conocieron y la relación fue prosperando entre la abogada Mónica Adriana Kwaszko y el comandante mayor  (R) de la Gendarmería. En el 2010 decidieron vivir juntos. Pero, la relación de pareja se fue quebrantando hasta tener un abrupto final. Agresiones, insultos, amenazas y otras situaciones violentas que llevaron a la damnificada recurrir a la justicia y allí se está tratando de resolver el caso, que lleva varios años.

A fines de octubre de 2017, la periodista Rocío Galo entrevistó a Mónica Kwaszko y lo publicó el 31 de octubre en el portal de noticias diariochaco.com. La mujer hizo un relato de lo que fue padeciendo y las decisiones que tomó para poner freno al atropello.

Recordó que el 16 de noviembre de 2015 recibió una paliza y en medio de la pelea, Altamirano  fue hasta el dormitorio, buscó una pistola calibre 9 mm. y mientras la insultaba le apuntó en la cabeza. El incidente ocurrió en la casa donde vivían, en la localidad de La Leonesa.

En un momento determinado, Mónica se fue hacia la calle, aturdida, con miedo y sin saber qué hacer. La siguió mientras le decía que le garantizaba su traslado a Resistencia para que tome un colectivo a Buenos Aires. La llevó hasta la terminal de ómnibus. Pagó el pasaje con su tarjeta de crédito porque no le dejó sacar plata ni ropa de la casa de La Leonesa y salió con lo puesto. Antes de retirarse, Altamirano le advirtió: “si te veo en La Leonesa o por el Chaco, te voy a matar”.

El regreso

Meses después, en enero de 2016, Mónica hizo algunas consultas con vecinos y se aseguró que Altamirano no se hallaba en la vivienda de la Leonesa y decidió regresar para recuperar algunas de sus pertenencias. Al llegar al pueblo, concurrió a la comisaría y luego al Juzgado de Paz para que liberaran una orden y poder recuperar lo que le correspondía. Pero, al llegar al domicilio no encontró nada.

El juez subrogante del Juzgado de Paz de La Leonesa, de apellido Suárez, ordenó el 5 de enero de 2016 una restricción de Altamirano para que no se acerque en el lugar de trabajo ni en los ámbitos sociales de Mónica.

Sin embargo, transgredió varias veces esa perimetral lo que motivó llamados al 911 por parte de vecinos. Hasta amenazó a la madre de Mónica, por lo que tuvo que sacarla del país en 48 horas mientras se ocupaba de reclamar sus derechos en el Chaco.

“Mientras me encontraba en Resistencia o en La Leonesa, mandaba a gente mafiosa a amenazar a mi madre, de 79 años y con discapacidad”, expresó.

El juicio

A mediados de 2017 la Unidad Fiscal Nº 11,  a cargo de Héctor Elio Valdivia, dio por cerrada la instrucción y elevó la causa a juicio a la Cámara Segunda en lo Criminal de Resistencia.

Según consta en la denuncia, Pedro Altamirano fue imputado por “coacciones agravadas en contexto de la Ley Nacional Nº 26.485, en concurso real con portación de arma de guerra sin la debida autorización legal en concurso real con amenaza simple en concurso real en contexto de la Ley 26.485 y desobediencia judicial en concurso real con privación ilegítima de la libertad”.

Pero, la batalla legal de Kwaszko no terminó con la elevación de la causa a juicio. Debió recurrir a la justicia para que se ordene a Altamirano la prohibición de comprar, tener y portar cualquier tipo de arma de fuego. Dijo que tenía como siete armas en la casa, pero solo dos estaban registradas.

La abogada manifestó que el RENAR notificó a Altamirano que estaba inhabilitado para la compra, tenencia y portación de armas. Para su tranquilidad recurrió a una Fiscalía con la intención que se dispusiera la incautación de las armas. La corrieron a los gritos diciéndole que si tenía miedo que se mate o abandone el Chaco y que ningún juez cumpliría esa orden.

Casa ocupada

A fines de diciembre de 2016, Mónica viajó a Buenos Aires y regresó al Chaco en febrero de 2017. Se dirigió a La Leonesa al domicilio que compartía con Altamirano. Esa casa, según contó en la entrevista, la construyó con su esfuerzo económico. Encontró a un hombre viviendo allí y dijo ser el dueño. Se identificó como Félix Álvarez. Ante ésta situación, realizó una denuncia por usurpación. Álvarez, un hombre de escasos recursos, falleció poco después en el hospital Perrando por desnutrición severa complicada por enfermedades, de acuerdo a la historia clínica a la que accedió la abogada.

Pasó el tiempo y no consiguió la restitución del inmueble. Con un escribano fue hasta la casa y encontró a tres personas que dijeron que compraron la vivienda a Altamirano. En ese momento, uno de ellos llamó desde un celular a Altamirano y lo puso en voz alta. Su ex pareja dijo: si esa mujer no se quiere ir, metan palo. La sacaron a empujones y en el forcejeo fue hacia una estantería y se lesionó un brazo por lo que tuvo que recibir asistencia en el hospital. Aún no recuperó la vivienda.

Que te pareció esta nota?
like
Love
Haha
Wow
Sad
Angry