XXXII DOMINGO DURANTE EL AÑO Ciclo B (07/11/21)

1-Rey 17, 8-16; Sal 145, 6c-10; Heb 9, 24-28; Mc 12, 38-44

Ideas que promuevan gestos concretos

Hace bastante tiempo, el papa Pablo VI, hoy santo, insistía en la importancia de acompañar la experiencia de fe con el testimonio y las obras concretas; decía en su momento: “Se ha repetido frecuentemente en nuestros días que este siglo siente sed de autenticidad.

Sobre todo, con relación a los jóvenes, se afirma que éstos sufren horrores ante lo ficticio, ante la falsedad, y que además son decididamente partidarios de la verdad y la transparencia (…).

El mundo exige y espera de nosotros sencillez de vida, espíritu de oración, caridad para con todos, especialmente para con los pequeños y los pobres; obediencia y humildad, desapego de sí mismos y renuncia” (Evangelii nuntiandi, 76).

El panorama actual no ha cambiado mucho, porque los ambientes que frecuentamos se caracterizan por la saturación de informaciones y discursos; muchos de ellos vacíos de contenido, y colmados de promesas que no van acompañadas de un compromiso para realizar lo que se expresa.

En la época de Jesús, había personas que buscaban los primeros lugares, les gustaba la apariencia y ambicionaban los puestos de honor, ¡y que el pueblo le rinda reverencia! El texto del Evangelio deja en claro esas actitudes: “Jesús enseñaba a la multitud: ‘Cuídense de los escribas, a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras, ser saludados en las plazas y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los banquetes; que devoran los bienes de las viudas y fingen hacer largas oraciones (…)’”.

Realmente, los que rodeaban a Jesús estaban pendientes de la apariencia y buscaban sacar provecho de esa posición social, ¡hasta se quedaban con “los bienes de las viudas”! Hoy pasa algo parecido, no importa mucho los compromisos asumidos y las responsabilidades que cada uno tiene, sino aprovechar interesadamente esa posición alcanzada y los beneficios que se podrían recibir. También, importa poco cumplir con las funciones asignadas al puesto y hacer algo para contribuir al bien de todos.

Los discursos que se escuchan en las campañas, ¿no están saturados de “enunciados” que están lejos de ser realizados en lo que va a venir?

Por eso, es importante que esas disertaciones vayan acompañadas de un plan para realizar lo que se propone y de los recursos que se van a emplear para concretar lo propuesto. Porque “existe una tensión bipolar entre la idea y la realidad. La realidad

simplemente es, la idea se elabora. Entre las dos se debe instaurar un diálogo constante, evitando que la idea termine separándose de la realidad.

Es peligroso vivir en el reino de la sola palabra, de la imagen, del sofisma. De ahí que haya que postular un tercer principio: la realidad es superior a la idea (...). Este criterio nos impulsa a poner en práctica la Palabra, a realizar obras de justicia y caridad en las que esa Palabra sea fecunda.

No poner en práctica, no llevar a la realidad la Palabra, es edificar sobre arena, permanecer en la pura idea y degenerar en intimismos y gnosticismos que no dan fruto, que esterilizan su dinamismo” (Evangelii Gaudium, 231. 233).

¿Qué tendríamos que hacer para avanzar en la concreción de las propuestas que tenemos, para no quedar atrapados en las ideas sin conexión con la realidad?

II. La acción notable de la viuda

Jesús presenta como conducta ejemplar a la viuda, que contribuyó con una moneda para el templo. Recordemos el texto: “Jesús se sentó frente a la sala del tesoro del Templo (…) Llegó una viuda de condición humilde y colocó dos pequeñas monedas de cobre.

Entonces él llamó a sus discípulos y les dijo: ‘Les aseguro que esta pobre viuda ha puesto más que cualquiera de los otros, porque todos han dado de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir’”.

Destacamos la acción de esta mujer, porque no se quedó solamente con el simple propósito de contribuir, sino que asumió la responsabilidad con un gesto concreto; ¡y lo hizo con mucha generosidad!

Es importante observar en esta actitud, como las ideas se pueden transformar en obras edificantes, para que no queden en una simple especulación.

En efecto, la propuesta de Jesús es compromiso para ayudar efectivamente a los que están a nuestro alrededor; no meras declamaciones, sino acciones para mejorar lo que no está bien en el ambiente actual; ¡esta es nuestra responsabilidad!

De un modo muy imperioso y urgente, se reclama que “el político sea un hacedor, un constructor con grandes objetivos, con mirada amplia, realista y pragmática, aún más allá de su propio país.

Las mayores angustias de un político no deberían ser las causadas por una caída en las encuestas, sino por no resolver efectivamente el fenómeno de la exclusión social y económica, con sus tristes consecuencias de trata de seres humanos, comercio de órganos y tejidos humanos, explotación sexual de niños y niñas, trabajo esclavo (…)” (Fratelli tutti, 188).

Nada debe distraer a los que tienen mucha responsabilidad social, en el ejercicio responsable y auténtico para resolver los numerosos problemas de la sociedad; ¡esta es la tarea de todo político!

Pidamos a Dios que no quedemos en las ideas, sino que siempre tengamos firme decisión para concretar los pequeños o grandes proyectos que tenemos.

Pbro. Alberto Fogar
Párroco Iglesia Catedral
(Resistencia)

Que te pareció esta nota?
like
Love
Haha
Wow
Sad
Angry