Tras la renuncia de Theresa May, se lanza la batalla por su sucesión

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La batalla por el liderazgo para remplazar a Theresa May se ha lanzado en Gran Bretaña. El próximo primer ministro conservador no será elegido por los electores británicos sino por su partido. El problema es que deberá enfrentar el mismo drama frente al Brexit que la renunciante premier, con los Torys divididos y amenazados por su propio electorado traicionado.

Al menos 20 candidatos aspiran a reemplazarla. Si bien el menor posicionado es el Brexitiers Boris Johnson, ha comenzado a crecer una tendencia de apoyar un candidato más consensual y que provoque menos divisiones entreRemains pro europeos y Brexitiers euroescépticos.

En estas horas, un muy importante dato a agendar. Sir Graham, Brady, el presidente del Comité 1922 y máxima autoridad partidaria que pidió la renuncia de Theresa May, no firmó el comunicado sobre los pasos a seguir en la batalla por el liderazgo. Seguramente lo aprobó porque es un cuidadoso equilibrio para agradecer sus servicios como líder conservadora y la necesidad de elegir un nuevo líder. La razón es simple: sería uno de los candidatos que participará en la carrera para reemplazarla.

Los veinte candidatos hasta ahora potenciales se dividen entre los que se quieren ir de la Unión Europea sin acuerdo y los que van a optar por una negociación. Los Brexitiers que promueven una salida sin acuerdo son el ex canciller Boris Johnson, el ex secretario del Brexit, Dominic Raab, la ex líder de la Cámara de los Comunes, Andrea Leadsom, Penny Mordaunt, secretaria de defensa, y la ex ministra Esther McVey.

En una actitud negociadora se ubican el actual canciller Jeremy Hunt, que ya lanzó oficialmente su candidatura, el secretario de medio ambiente Michael Gove, el diputado Rory Stewart, el ministro del interior Sajid Javid, el diputado Matt Hancock y la ministra de trabajo Amber Rudd.

El Brexit va a seguir torturando al futuro líder después de julio, cuando finalice la contienda y finalmente Theresa May abandone definitivamente el poder. El plazo otorgado por la Unión Europea se vence el 31 de octubre. Con resignación, el presidente de la Comisión Europea Jean Claude Juncker extendería el plazo para que una nueva renegociación se inicie con el futuro primer ministro.

Pero el problema continúa: el “Hung Parliament” o Parlamento sin mayoría a favor de los conservadores continúa y el nuevo líder confrontará los mismos dramas e incertidumbre que May. Para los europeos, el acuerdo de divorcio negociado con Theresa May es intocable. Solo se puede cambiar la declaración política que lo acompaña o convocar a un segundo referéndum.

Una salida sin acuerdo de la UE o un No Brexit, con revocación del artículo 50 que establece el divorcio, son dos posibilidades reales, que nadie puede descartar en el reino. Tampoco que ese No Acuerdo sea una iniciativa europea, cuando el presidente francés Emmanuel Macron considera que no hay más paciencia en los líderes para seguir debatiendo el Brexit después de esa fecha. O el Parlamento, que no quiere una salida sin acuerdo, decida un segundo referéndum.

Michael Helseltine, uno de los grandes líderes conservadores, dijo que la renuncia de Theresa May se volvió “inevitable hace ya un tiempo”. Pero ahora el partido conservador debe volver a ganar los votantes tradicionales y pro europeos que se fueron en esta batalla del Brexit.

“Ella ha conseguido una amplia simpatía con su partida pero la política se está moviendo. El próximo paso es el domingo, cuando los dos principales partidos tradicionales británicos van a ser destruidos (por el partido del Brexit). En la batalla por el liderazgo que se va a extender en los próximos meses, el gran dilema de a dónde vamos y cómo salimos de este caos no ha cambiado”, aclaró.

“Hay que ver cómo el nuevo líder va a encontrar una nueva dimensión. En otras palabras, usted puede cambiar al cantante pero usted necesita cambiar la canción. Esto se va a manifestar el domingo a la noche porque al menos 5 millones se fueron del partido conservador en amplios números. Y si no consiguen que vuelvan, no van tener el apoyo popular para sus políticas”, alertó Heseltine.

El análisis de “Tarzán” Heseltine es correcto. Si los conservadores no conquistan a la línea moderada y pro europea de su partido y se refugian en el ultraredrechismo xenófobo que se ha apoderado de sus filas al rítimo del UKIP primero y del Partido del Brexirt después, no podrá ganar una elección general anticipada, que es en lo que eventualmente va a terminar esta crisis política.

El gobierno conservador elegido por esta batalla de liderazgo interpartidario, pero no ratificado por los electores británicos, puede colapsar. La reina Isabel deberá convocar a elecciones generales como jefa de Estado.

El riesgo real es que Gran Bretaña se encuentre confrontada con una elección general inminente frente a los resultados de las elecciones europeas. Si este es el escenario, el riesgo es dejar paso al laborista Jeremy Corbyn como eventual primer ministro. Un triunfo que alejaría por años a los Tories del poder.

Frente a la renuncia de Theresa May, la Unión Europea se ha unido en su defensa del acuerdo establecido por ellay le agradecen a la renunciante primera ministra “sus servicios en defensa de los intereses de su país”. Todos se han unido en mensajes de agradecimiento y respeto hacia ella. Están preparados pero inquietos para que un Brexitiers aterrice en Downing St o la posibilidad real de un No Acuerdo. El presidente Macron exigió clarificaciones inmediatas a Gran Bretaña.

Pero el Reino no puede darlas. La aritmética del Parlamento, hoy en receso hasta el 4 de junio, no ha cambiado: los conservadores siguen sin mayoría y el Brexit atraviesa transversalmente todos los partidos. Por eso existe un alto riesgo de que el conflicto del Brexit continúe. El No Acuerdo, el No Brexit, el referéndum. Ninguno de ellos se puede descartar.