La vacuna contra el COVID-19 Sputnik V fue desarrollada por el Instituto Gamaleya de la Federación Rusa, y se convirtió en la primera autorizada en el mundo. Ya 69 países se han sumado para autorizarla para uso de emergencia en su población, como respuesta a la pandemia, y han hecho acuerdos de compra de dosis.

Se trata de una vacuna con vector viral no replicativo, con un esquema de dos dosis diferentes. Desde marzo, la producción y la entrega desde Rusia del segundo componente se demoró y hoy millones de personas esperan con angustia recibir la dosis para completar el esquema. El 22 de julio pasado, eran casi 6,6 millones de personas en la Argentina en esa situación.

La demora en la entrega desde Rusia llevó a que las autoridades sanitarias de diversos países iniciaran ensayos clínicos para estudiar si la primera dosis de la vacuna Sputnik V puede combinar de manera efectiva y segura con una dosis de una vacuna diferente. Ya están en curso varios de esos estudios. El último ensayo en anunciarse es uno que evaluará la combinación de una dosis de Sputnik V con la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford con la empresa AstraZeneca. Se hará en Rusia en colaboración con Inglaterra. También hay estudios en India, Azerbaiyán, Emiratos Árabes Unidos, Bielorrusia, y Argentina.

En mayo pasado, el comité ético del Ministerio de Sanidad de Rusia había suspendido el proceso de aprobación de ese tipo de ensayos clínicos y había solicitado información adicional. Según la autoridad regulatoria rusa, cinco instituciones médicas de ese país llevarán a cabo ensayos que finalizarán a principios de marzo de 2022.

Tanto la vacuna de AstraZeneca/Oxford como la de Sputnik V implican dos dosis, una inicial y una de refuerzo. Pero la Sputnik V utiliza vectores virales diferentes para sus dos inyecciones. Ambas vacunas están basadas en plataformas similares, con vector viral no replicativo.

Las llamadas vacunas con vectores virales utilizan virus inofensivos modificados como vehículos, o vectores, para transportar información genética que ayuda al cuerpo a crear inmunidad contra futuras infecciones.

Los ensayos en voluntarios de una vacuna COVID-19 que combinan la inyección de AstraZeneca/Oxford con la Sputnik V ya han sido aprobados también en Azerbaiyán, Emiratos Árabes Unidos, India, Bielorrusia y Argentina.

En la Argentina, se empezaron diferentes ensayos para estudiar intercambiabilidad de vacunas durante el último mes. Uno se está llevando a cabo en la Ciudad de Buenos Aires por el Ministerio de Salud porteño. Se hace solo con personas que haya recibido la primera dosis de la Sputnik V hace más de 30 días, sean mayores de 21 años y quieran participar voluntariamente. Se prueba la eficacia y la seguridad de diferentes vacunas que ya cuentan con la autorización para uso de emergencia por parte de la agencia regulatoria de Argentina, la ANMAT.

“La pregunta de investigación del ensayo clínico es: ¿Es tan eficaz y seguro dar la primera y la segunda dosis de la vacuna Sputnik V como la combinación con otras vacunas de otras plataformas?”, contó a Infobae la doctora Angela Gentile, que forma parte del comité de ética de investigación del ensayo en Ciudad de Buenos Aires y de la Comisión Nacional de Seguridad en Vacunas. Lo explicó la doctora cuando se largó la inscripción de voluntarios.

Para hacer comparaciones entre las diferentes vacunas, el ensayo dividirá a los participantes en varias ramas, incluyendo la segunda dosis de Sinopharm y la de AstraZeneca. Los resultados definitivos del ensayo porteño aún no se difundieron. Pero los resultados preliminares ya demostrarían que la combinación de Sputnik con las otras vacunas podrían ser una opción positiva.

Además, desde el Ministerio de Salud de la Nación también se emprendió un ensayo de combinación de vacunas, con otras jurisdicciones provinciales. Según anunció el lunes la Ministra de Salud, Carla Vizzotti, parte de las dosis de las vacunas de ARN mensajero de la empresa Moderna que fueron donadas días atrás por el Gobierno de los Estados Unidos se incluirán dentro del ensayo para evaluar intercambio de vacunas.

Ese estudio -explicó la cartera de salud de Nación- es colaborativo y federal: se coordina junto a las jurisdicciones participantes e investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). “El objetivo del estudio es contar con evidencia nacional para la toma de decisiones a partir del análisis de inmunogenicidad y seguridad de la utilización de diferentes dosis en un mismo esquema de las vacunas disponibles al momento en el país”, aclaró en un comunicado.

Se estudian las combinaciones entre las vacunas de AstraZeneca, Moderna, Sinopharm y Sputnik-V, y se compararán con los resultados de las personas que han recibido los esquemas sin hacer intercambio de inmunización.

En ese estudio, participan las provincias de Buenos Aires, Córdoba, La Rioja, Mendoza y San Luis. Incluye a voluntarias y voluntarios mayores de 18 años vacunados con una dosis de vacuna Sputnik V, AstraZeneca o Sinopharm hasta 60 días previos a su enrolamiento, con y sin factores de riesgo identificados para COVID-19 que permanezcan en la jurisdicción donde se inició su estudio.

Están excluidas del estudio las personas con inmunocompromiso por enfermedad de base o por tratamiento inmunosupresor; las personas gestantes y en período de lactancia y aquellas que están registradas en el Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SIISA) por haber padecido COVID-19 (sintomático o asintomático); como así también quienes hayan presentado una reacción alérgica grave (anafilaxia) a cualquier vacuna.

Desde principio de año, hubo otros ensayos en el mundo que evaluaron la combinación de vacunas, sin incluir la Sputnik V. Inglaterra, Canadá, España, Corea del Sur y China ya han iniciado estudios para evaluar otras combinaciones. En Corea del Sur, la autoridad sanitaria informó el 20 de mayo que llevaría a cabo un ensayo de combinación de vacunas COVID-19, con dosis del producto de AstraZeneca con las desarrolladas por Pfizer y otras empresas.

En China, se estudia la combinación de dosis de la vacuna COVID-19 desarrollada por CanSino Biologics (que llegará a la Argentina según el anuncio de Vizzotti de hoy) y una unidad de Chongqing Zhifei Biological Products. Allí, la autoridad sanitaria ha reconocido que estudia la posibilidad de combinar las dosis de la vacuna desarrolladas con diferentes tecnologías para aumentar su eficacia.

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